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German NM

La fiesta (42)

El madrileño y la dueña del club ya habían terminado de conocerse íntimamente, y esperaban, mientras fumaban un cigarrillo, la llegada de la socia de ella, la inspectora Rodríguez.

En ese momento, sonó el teléfono de la mujer, y ésta contestó a la llamada.

"Dime, Rodri".

El madrileño pegó un respingo.

"¿Cómo que no puedes venir? ¿Que es eso tan importante? Oye, "cariño", estoy hasta los ovarios de tus tonterías y de tus plantones. ¿Sabes lo que te digo? Este negocio me lo voy a comer yo solita. No te necesito para nada. Hay miles de policías que están deseando que los llame y les proponga algo interesante. Adiós".

El madrileño intentó aparentar tranquilidad.

"¿Problemas con tu socia?"

"Esa guarra se cree que porque es inspectora de policía, me tiene cogida por las pelotas. Lo que no sabe es que su jefe anda rondándome desde hace tiempo para que me la quite de en medio".

"¿Su jefe? ¿Torres?".

"¿Conoces a Torres?"

"Personalmente, no", mintió, "pero he oído hablar de él".

"Es un hijo de puta integral. Pero maneja este cotarro como nadie. No se mueve ni un gramo de droga en Marbella sin que él lo controle".

"Tengo entendido que es socio de un tal Giacomo..."

"No me hables del puto italiano".

"¿Por...?

"Es amigo de mi marido. Y todos los días le va contando chismes acerca de mí".

"Chismes, que imagino, son todos mentira".

La mujer se puso mimosa, y se acercó a él : "Bueno, algunos sí, y otros no. Y ahora que ya no esperamos a nadie, ¿empezamos a hablar de negocios, o echamos otro polvo?".

El madrileño sonrió, y la besó apasionadamente.

Publicado la semana 82. 26/07/2019
Etiquetas
Techno , Reflexiones de Película , En cualquier momento
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