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German NM

La fiesta (32)

El madrileño llegó al club del socio de Giacomo, y se sentó en un taburete que había en la barra. Pidió una bebida, y observó a su alrededor.

No le parecía estar en el típico club de alterne, con decoración hortera y chicas semidesnudas esperando para lanzarse en pos de su presa. Muy al contrario, daba la impresión de club de música electrónica, con ambiente entre frío e industrial, y todas las personas que se encontraban en él estaban bailando la selección de temas que pinchaba un DJ situado en mitad de la pista.

Cuando llevaba la copa mediada, se le acercaron dos chicas que respondían a la descripción que le había dado Giacomo, y, con la mayor naturalidad del mundo, empezaron a entablar conversación con él. Les pidió dos bebidas y continuaron hablando en la barra, de temas intrascendentes, cómo si le gustaba la música que estaba sonando, o de las anécdotas que les habían surgido a las chicas durante un viaje a Madrid que hicieron hace un par de meses. Eran de algún país de Sudamérica, notó por el acento, y tenían el aspecto de dos estudiantes que hubieran salido una noche cualquiera de marcha.

Se sintió algo aliviado de no tener que pasar al reservado con ellas, porque llevaba unos días bastante moviditos, y no estaba seguro de si podría responder como es debido, llegado el momento. Y tampoco era cuestión de quedar mal con dos bellezas como esas. Además, le estaba divirtiendo la conversación, y la dulzura del acento de las chicas le fascinaba. 

Al cabo de unos veinte minutos, una de ellas le dijo : "Cuando usted quiera, voy a hablar con la patrona".

El contestó : "Y, ¿que le vas a decir?".

"Pues le diré que hay un tipo en la barra que nos ha comentado que es un hombre de negocios, que acaba de llegar de Colombia, y que piensa establecerse en la Costa del Sol para conseguir clientes para sus productos".

"¿Crees que así llamarás su atención?".

"Seguro. Ella siempre anda revoloteando alrededor de los tipos que cree que le van a ayudar a establecerse por su cuenta. Además, que usted es bien guapo, mi amor, y ella anda siempre calenturienta. Parece que no tiene suficiente con su maridito". 

La chica se dirigió a una puerta que había detrás de la puerta, y despareció por un pasillo. 

Mientras esperaban a que volvieran, la otra chica le dijo : "No acabo de entender como un buen mozo cómo usted, anda enredando con gente como Giacomo y la patrona".

Le contestó : "¿Que ocurre? ¿Sólo los feos pueden ser malvados?".

"No me refiero a eso, mi niño, es que usted tiene aspecto de buena persona, y estos tipejos son muy peligrosos".

"Bueno, la vida te va llevando por senderos que no pensabas que ibas a recorrer. Me imagino que tu caso debe ser parecido".

"No confunda, mi amor. Una cosa es trabajar de puta, y otra muy distinta los enredos de esta gentuza. He visto morir a varios como usted. Ni Giacomo ni la patrona tienen miramientos. No les gustan los socios, ni tener que repartir el pastel. Y otra cosa, no se llevan tan mal como le habrán contado. Que no le confundan".

La conversación se vio interrumpida porque llegó la otra chica.

"La patrona está lista para verle. Acompáñeme, y le llevaré ante ella."

Publicado la semana 68. 18/04/2019
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Oscar Mulero , La vida misma , En cualquier momento
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