Semana
06
German NM

La visita

Género
Teatro
Ranking
2 152 0

Acto 1 escena 1

Un hombre está tranquilamente sentado, tocando la guitarra.

Suena el timbre de la puerta, y se levanta a abrir.

Se encuentra con una chica joven, bien vestida y atractiva.

"Ah, eres tu".

"Sí, responde ella, ¿esperabas a otra persona? Si te molesto, me voy".

"No, no esperaba a nadie. Sólo que pensaba que ya no vendrías más".

"¿Por qué creías que no iba a volver? Creo que las cosas quedaron claras en mi última visita".

"Eso mismo pensaba yo, dijo el hombre, por eso estaba seguro de que no volverías. De todas formas, pasa y sientate"

Los dos se sientan, uno al lado del otro.

El hombre comienza a hablar : "Tu dirás. Aunque creo que ya sé de lo que vienes a hablar".

"Estoy dispuesta a demostrarte que tengo razón. No puedes ignorarme más".

"No tiene sentido que sigas insistiendo.Ya te dije que, ahora mismo, no hay lugar para tí en mi vida".

"Ahora no, pero hubo un momento en que si podía formar parte de ella".

"Tu lo has dicho. Hubo un momento. Pero las cosas no salieron como a todos nos interesaba. Y eso no tiene vuelta atrás".

Ella balbucea : "Pero..."

El la interrumpe : "Además, ¿Por qué vienes sólo a hablar conmigo?. Esto es un asunto que concierne a alguien más, además de a tí y a mí".

Ella contesta : "Tu sabes que con ella no puedo hablar"

"Eso es. Con ella no puedes hablar. Y, por eso, pretendes que sea yo el que arregle este embrollo."

"Tu estabas más interesado que ella".

"Puede que tengas razón, pero hace mucho tiempo de ese interés. Ahora mismo, no tiene sentido recordarlo".

"Pero tu pensabas que era lo mejor que podría pasaros".

"¿Pasaros? ¿Por qué dices pasaros? No, ella demostró una y mil veces que no era lo mejor que podía pasarnos, que era sólo un deseo mío".

"Que ahora se puede cumplir".

"¿Cuantas veces tengo que decirte que ahora no tiene sentido? Te he repetido, todas las veces que has venido, que ya no eres bienvenida en mi vida.

"Eso no lo puedes decir en serio. Sabes que soy como a tí te gustaría que fuera".

"Mira, ahora que lo comentas, eso me parece muy raro. Que aparezcas asi, de repente, y seas como a mi me gustaría que fueras. No tiene explicación".

"Tiene todo la razón del mundo. Una vez me quisiste, y yo quiero que siga siendo así".

"¡Eh! Para el carro, señorita, que yo nunca te he querido, por lo menos, no en el sentido que tu te crees".

"Pero me querías junto a tí".

"¿Y quien me dice que si hubieras estado junto a mí serías así? ¿Y si fueras como ella?

"Sabes que eso no es posible".

"No puedes estar segura de ello".

"Si lo estoy. No puedo ser como ella. Ella no me ha querido nunca".

"Antes he exagerado un poco. Eso tampoco es del todo cierto. Durante cierto tiempo, ella también quería que estuvieras con nosotros".

"Pero hizo todo lo que pudo para impedirlo".

"Ya te he dicho que he exagerado un poco. No siempre fue así. Simplemente, no pudo ser. No hay que darle más vueltas".

"¿Por qué no aprovechas esta oportunidad que te da la vida? (Le habla dulcemente) ¿No quieres que me siente a tu lado, que nos encendamos un cigarrillo y escuchemos "Coney Island Baby", para que, al final,

queramos morir porque jamás volveremos a escuchar algo tan maravilloso?".

"No seas tan zalamera. Además, he dejado de escuchar a Lou Reed".

"¿Por qué?"

"Pues porque hay que darle un descanso a todo, y porque... (casi gritando) porque me recuerda a tí, joder, porque me recuerda a tí".

"¿A mi o a ella?".

"A ella nunca le gustó Lou Reed. Yo creo que a ella nunca le gustó nada que me gustase a mí. Oye, hablando de todo un poco, no sabía que fumabas".

"Realmente, no sabes nada sobre mí".

"En eso tienes razón, apareces de repente, me dices que quieres quedarte junto a mí, y no sé nada sobre tí. Mira, hoy estoy generoso. Voy a darte una oportunidad. Venga, véndeme tu candidatura a persona especial en mi vida".

"Creo que lo esencial ya lo sabes. Sabes mi nombre, mi edad y quien es mi familia. Por lo demás, terminé la carrera de Historia del Arte".

La interrumpe. "¿Asi que Historia del Arte? Muy interesante, y ¿de que trabajas?

"Tengo mi propia galería".

"Eso está muy bien, una chica emprendedora. Aunque no es país para aventuras empresariales".

"Dímelo a mí. Hasta el gorro de trabas e impuestos. Bueno, sigo. Estoy soltera, no tengo pareja. y soy heterosexual, vegetariana, y concejal en un pueblo de las afueras".

"Anda, concejal. ¿Por qué partido?".

"Por el PSOE".

"Así que eres de derechas. En eso si te pareces a ella".

(Algo enfadada) "¿Cómo que de derechas? No seas irónico, además, no todo el mundo puede ser anarquista como tú".

"Pues mejor nos iría, mejor nos iría".

"No voy a discutir contigo por eso. Déjame continuar.  Soy voluntaria en varias ONG, y me encanta la música, como a tí. Y no fumo".

"¿Y a que ha venido lo del cigarrillo de antes?"

"Por tí, me lo fumaría".

"Y hasta te comerías un chuletón. ¡Vamos, anda!".

"Te voy a ser sincera, un chuletón, no me tomaría".

"Así me gusta. Una mujer con principios arraigados. Hubiera sido bonito lo nuestro".

"Puede serlo. Es más, lo va a ser. Vas a ser muy feliz a mi lado, papá".

Enfadadísimo y muy alterado. "No me llames papá, coño. Sabes que no soy tu padre".

"Pero quisiste serlo. Lo intentaste con todas tus fuerzas".

"Y no lo fuí. Y ya está. Trauma superado".

"No lo veo tan superado, si cada pocas noches aparezco ante tí".

"¿Sabes lo que vamos a hacer? Te vas a ir, vas a desaperecer, bueno, que digo desaparecer. Si ni siquiera existes, eres sólo el producto de mis sueños más extraños".

Ella habla muy dulcemente. "No me trates así, por favor. Yo volveré siempre que me lo pidas. Siempre estaré ahí, cuando me necesites. Es lo menos que puede hacer una hija por su padre. Y nos tomaremos un vino, te prepararé una ensalada deliciosa y escucharemos a Lou Reed".

El contesta, muy calmado. "Bien mirado, no pierdo nada con tus visitas. Vamos a ver que tal cocinera eres. Que a mi las ensaladas me encantan. Vaya, si hasta te estoy cogiendo cariño. Y, por supuesto, escucharemos "Coney Island Baby".

Hablan los dos al unísono.

"Y querremos morirnos, porque sabemos que jamás volveremos a oir algo tan maravilloso".

Se abrazan.

Ella se pone en pie, y se despide. "Adios, papá, te quiero mucho".

El se despide también "Adios, hija. Yo también te quiero a tí".

La chica sale de escena, y el hombre se sienta a tocar la guitarra.

"Tocaré un poco. Ya está amaneciendo, y el despertador sonará en un momento".

FIN

 

 

 

Publicado la semana 6. 05/02/2018
Etiquetas
Lou Reed , White rabbit , Antes de soñar
Compartir Facebook Twitter