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German NM

La fiesta (16)

El destinatario de la llamada era uno de los dos hombres que estaban cenando en Puerto Banús.

Se dirigió a su interlocutor : "Ya están todos. No falta nadie. Ha llegado el momento de actuar".

"¿Que prisa hay?". le contestó el otro. "Dejemos que se despellejen los unos a los otros. Que disfruten un rato. De todas formas, van a ser sus últimos momentos de vida. Aunque me apuesto esta cena a que los ingleses se vuelven con sus putitas pronto".

"Esta cena sabes que ya está pagada".

"Era una manera de hablar. Si quieres, me apuesto mi Lamborghini".

"Ja, ja, ja. Pues si que estás seguro".

"Los conozco bien. Les pierden el alcohol y las mujeres. He conseguido arrebatarles decenas de buenos negocios, simplemente poniendoles delante unas chicas en minifalda en el momento preciso. No tienen capacidad de raciocinio ninguna. Aunque, ojo, tengo que confesar que me caen bien. Saben como animar una fiesta".

"¿Que va a pasar con tu hija?".

Al otro le cambió la cara. Dijo, lacónicamente : "Eso es asunto mío".

"Si, pero.."

Lo interrumpió bruscamante : "He dicho que eso es asunto mío. Tu preocupate de los madrileños. Ellos son la clave para que todo salga según nuestros propósitos. En cuanto lleguemos al barco, los sacas de allí, y los montas en un avión rumbo al quinto infierno".

"¿Tanto saben?".

"La imbécil de mi hija le dió demasiada información a su amiguita. En eso, las mujeres son iguales que los hombres. Si se encoñan, están perdidas".

"Supongo que buscaba su colaboración para hacerse con todo el control. Lo que no sabía era que también trabajaba para tí".

"Y bien que "trabajaba" (se lleva el puño a la boca, en el tipico gesto de imitar una felación). Una agente doble, en su máxima expresión".

"¿Y que pinta el compañero aquí? ¿Para que lo traería?".

"Amigo, deja de disimular conmigo. Eso sólo lo sabes tú".

"No sé a que te refieres".

El otro se vuelve hacia la camarera.

"Señorita, ¿nos trae la cuenta?".

"Ahora mismo".

"Cómo has dicho de pagar tú, voy un momento al baño".

"Como quieras".

Al levantarse de la mesa, saca una pequeña pistola con silenciador y dispara un tiro a bocajarro en la boca a su compañero de mesa. Este cae de inmediato con la cara sobre su plato.

Se abrocha la chaqueta, y sale del restaurante.

A los dos minutos, aparece la camarera con la nota.

"Señor, aqui tiene". Al verlo caido sobre la mesa, le pregunta "¿Está bien, señor?".

Cómo no le contesta, le levanta la cabeza desde atrás.

Suelta un grito horrible al ver el manantial de sangre saliendo de la boca.

 

Publicado la semana 47. 25/11/2018
Etiquetas
Turandot , Novela negra , En cualquier momento
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