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Maneras de morir

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Los que ya tenemos una edad, hemos disfrutado muchísimo con el afamado tema de Leño titulado "Maneras de vivir". La inmensa mayoría, lo conocimos en su momento, y otros lo fueron adoptando para sus momentos de "desparrame", no exentos de mucho postureo.

Pero no es el tema de los falsos rockeros de fiesta de pueblo el que me apetece tocar en este momento, sino uno mucho más trascendente, al que casi nadie presta la atención que se merece.

Vivimos en una sociedad en el que cualquier evento se planifica al milímetro : la boda, los cumpleaños o la comunión de los hijos, la inauguración de la nueva casa o del negocio, y así un sinfin de acontecimientos que organizamos con mimo, con dedicación, y, en muchísimos casos, con la ayuda de profesionales especializados.

Y, sin embargo, nadie pone empeño en planificar un momento que va a marcar para siempre el recuerdo que dejamos en los demás : nuestra muerte. Cómo y cuando será.

Si, odiamos hablar de ese momento, mucho menos imaginarlo, pero ese instante dejará una marca indeleble en nuestro paso por este mundo.

Para empezar, en todas las tumbas aparece la inscripción : "Fulanito de Tal y Cual, nació el día Tal y murió el día Cual".

Ya que no hemos podido, por razones obvias, elegir el día de nuestro nacimiento, ¿vamos a dejar al azar cual va a ser el día de nuestra muerte?

Imaginad a vuestros seres queridos, una vez que hayáis desaparecido, decir frases cómo ésta : "Pobrecito, mira que morirse el día de Navidad", o peor aún "Siempre recordaré el día de su muerte. Por acudir a su entierro, no pude ir a un concierto de los Rolling Stones. Y eso que todavía no los había visto". ¿De verdad queréis que caiga sobre vosotros una maldición de tamaño calibre?.

¿Vais a dejar que la divina providencia decida que vas a morir en el intermedio de la final de la Champions League, ignorado por la inmensa mayoría de la humanidad, que va a estar pendiente del partido?

No, amigos, no merecemos tal final.

En nuestra tumba, debe aparecer una fecha que nos pertenezca, el día de nuestra muerte debe ser tu día, no debe evocar otros recuerdos. "Siempre me acordaré de que mi amigo murió el mismo día que el  equipo del pueblo subió a Tercera División".

No, y mil veces no. Se debe repasar el calendario, estar pendientes de que ninguna persona famosa esté cercana a la muerte para no concidir con él ("¿Os habéis enterado de que ha muerto el famoso actor XXX? Sí, lo enterraron el mismo día que a mi primo YYY. No se hablaba de otra cosa en el velatorio"). Puede pasar que haya una desgracia repentina e imprevisible, pero eso es cómo organizar la barbacoa perfecta, y que ese día llueva, mala suerte.

Y ya que hemos abordado el cuando, ¿que decir acerca del cómo? Fundamental.

Hay una canción de Def Con Dos titulada "Pánico a una muerte ridícula", y en ella se dice la siguiente frase "Se ríe hasta el juez que levanta el cadáver".

Y esa frase me preocupa hondamente. Porque ¿Y si tu muerte ocurre cómo consecuencia de un acto estúpido? ¿Por un despiste, una temeridad innecesaria?

¿Es así como queremos ser recordados? ¿Cómo el señor o la señora que se cayó por la ventana al tratar de matar una mosca? ¿El que confundió la botella de ginebra con la de lejía de lo borracho que estaba?

El ser humano, en su apego a la vida, evita a la muerte en todo momento, aplazando ese instante para cuando no haya más remedio, lo que hace que perdamos ocasiones inmejorables para abandonar este mundo con la elegancia propia de quien ha sabido elegir siempre lo correcto.

Hay infinidad de momentos en los que uno podría morirse dejando un recuerdo imborrable en la mente de sus semejantes, situaciones en los que dejar este mundo sería el colofón perfecto a un instante de belleza, de felicidad, de solidaridad, de esfuerzo recompensado.

Existe la tendencia a demonizar el suicidio, a verlo como un acto propio de personas deprimidas, sin esperanza, en vez de pensar en él como el mayor acto de libertad que alguien puede realizar : marcharse de este mundo en el momento y de la manera que ha elegido.

Pero eso sí, hay que suicidarse con estilo. Nada de cortarte las venas un sábado por la noche, poniéndolo todo perdido de sangre (que alguien tendrá que limpiar el domingo por la mañana, y lo mismo, con resaca). O eso tan manido de atiborrarse de pastillas, contribuyendo así al enriquecimiento de la industria farmacéutica. ¿Y ahorcarse? ¿Cómo en las películas del Oeste? Venga, hombre, que antiguo...

Hay que pensar en maneras originales de hacerlo. Buscar nuevas vías, no sé un ciber suicidio o algo parecido, tampoco es mi misión dar ideas sobre ésto.

Intentar ser portada del periódico de tu ciudad, de tu provincia. Y no te digo nada, si consigues ser portada en algún diario nacional, entonces has triunfado con tu suicidio.

Piénsenlo, dediquen un tiempo a reflexionar sobre todo lo que han leído. Y recuerden, no existe mejor homenaje que alguien dijera de nosotros : "Fulanito, ese si que supo morirse. Que día más maravilloso el de su entierro. Todos decían : Que bien lo ha hecho. Si yo pudiera, me gustaría morir como él. Como un auténtico señor"

 

 

 

Publicado la semana 4. 24/01/2018
Etiquetas
Monty Python , La vida misma , En la esquina más soleada de la casa
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