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German NM

La fiesta (2)

Fue todo un acierto el dirigirse a la boutique del hotel.
Allí, simplemente le preguntaron el nombre del barco en el que se daba la fiesta a la que le habían invitado, ya que ellos estaban al tanto de todos los acontecimientos sociales que tendrían lugar, en los próximos años, no sólo en Marbella, sino en toda Andalucía.
Cómo no recordaba con claridad el nombre del barco, sólo les pudo dar indicaciones de en que lugar de Puerto Banús estaba atracado, y con eso fue suficiente.
Se maravilló de la cantidad de recursos que tenían en la boutique para ayudarle.
En un par de minutos, y con una sola llamada telefónica, ya sabían el nombre del barco, y con ese dato, ya tenían la certeza
del tipo de fiesta que se iba a celebrar, y, en consecuencia, del tipo de atuendo que era aconsejable llevar esa noche.
Tuvo relativa suerte. No era el tipo de fiesta que exigía etiqueta absoluta, así que sólo tuvo que comprar una camisa con cuello Oxford y abotonadura para gemelos, los gemelos y un pañuelo para el bolsillo de la chaqueta, a juego con el traje que pensaba llevar. (Gracias a Dios, había metido uno en la maleta).
"Nada de corbata hoy, si no quieres parecer uno de los camareros que va a servir la cena", le dijo el chico que le atendía.
Sin embargo, hubo un detalle que le llamó la atención, y fueron las sonrisas maléficas que el resto de los empleados de la boutique le dirigieron, y una mirada de cierta reprobación que recibió de la chica que estaba encargada de ordenar la ropa.
No sabe por qué exactamente, pero sintió la necesidad de explicarse.
Sin entrar mucho en detalles, al fin y al cabo estaba hablando con unos completos desconocidos, narró por encima los acontecimientos que dieron lugar a la invitación de esta noche.
Cuando terminó su relato, la chica masculló entre dientes : "Su hija, ja,ja, ja."
El muchacho que estaba terminando de atenderle, mientras pasaba la tarjeta de crédito por el datáfono, dirigió una mirada asesina a la chica, y le hizo un gesto, apenas perceptible, de que se callara.
Antes de despedirse y dar las gracias por el buen trato recibido, preguntó si creían conveniente que llevara una botella de champagne o de buen vino esa noche.
Uno de los empleados, escribió un número de teléfono en un papel y se lo entregó.
"Si esta noche quieres quedar bien, llama a este número y ellos te darán lo que necesitas. Pero no llames desde tu móvil, utiliza cualquier cabina del hotel".
Puso cara de poker, dió las gracias de nuevo, y salió de la boutique.

Publicado la semana 33. 16/08/2018
Etiquetas
¿Que tendrá Marbella? , Novelas y películas de detectives , Antes de salir de marcha
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