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German NM

La fiesta (1)

Aquel día despertó muy tarde, pero ilusionado.

El fin de semana no podía haber empezado mejor, pensó, mientras se daba una ducha en el impresionante cuarto de baño del hotel de 5 estrellas en el que se alojaba, situado dentro de unos mejores campos de golf de la Costa del Sol.

La noche anterior habia acudido a una discoteca de moda en Marbella, y alli conoció a una chica procedente de un país del Este de Europa, preciosa y, en apariencia, de clase bien acomodada.

Les presentó una amiga común, la compañera de trabajo que lo había convencido de que pasar un fin de semana en el sur, era la mejor terapia contra el estrés laboral al que la empresa estaba sometiendo últimamente a sus trabajadores.

Recuerda que su compañera le comentó que era la hija de unos inversores, buenos clientes de su empresa, y con la que trabó amistad porque sus padres le pidieron que la ayudara a integrarse en la vida de Madrid, ya que iba a estudiar un máster de dos años en allí.

La familia al completo había alquilado un yate, fondeado en Puerto Banús, para pasar unos días de vacaciones, y habían invitado a su compañera a acompañarles ese fin de semana, por lo que ésta le convenció de que se dejara caer por allí, que no se arrepentiría.

Los tres estuvieron bailando durante toda la noche, bebiendo bastantes botellas de champagne, y fumando un puñado de cigarrillos de marihuana.

Mucho después de la salida del sol, se dirigieron en taxi al puerto deportivo, con la intención de que las dos chicas se quedaran allí, y él partiera después hacia su hotel.

Hicieron el trayecto desde la discoteca a Puerto Banús sentados los tres en el siento de atrás, con él en medio de las dos chicas. Durante el viaje, su amiga y la chica extranjera no paraban de besarse y acariciarse, pasando por encima de él, pero, en un momento dado, la forastera olvidó a su amiga y se le abrazó fuertemente, besándolo por todos sitios y frotándose frenéticamente contra su cuerpo.

Para su desgracia, llegaron demasiando pronto a su destino.

Las dos chicas bajaron del coche, y, él, después de pedirle al taxista que esperara un momento, bajó también con la intención de despedirse.

Pero, para su sorpresa, las dos chicas le tenían preparado un "regalito de despedida".

Durante quince minutos tuvo la sensación de que era el protagonista de una película pornográfica, y de las mejores.

De hecho, a esas alturas de la mañana, no estaba seguro de si no habría soñado todo aquello.

Lo que si podía afirmar con seguridad, es que había sido invitado a la fiesta que la familia de la chica extranjera daba en el barco la noche siguiente.

Y todavía seguían resonando en su cabeza las palabras del taxista : "Muchacho, la carrera te va a salir por un pico, pero creo que es el dinero mejor invertido de toda tu vida".

Así que alli estaba él, preguntándose cual es el look apropiado para acudir a una fiesta en un barco, ya que con "la excitación del momento" se le había olvidado preguntar si había un "dress code" para el acontecimiento.

Pasaría por las boutiques que había en la planta baja del hotel. Seguro que allí sabrían aconsejarle... 

 

Publicado la semana 32. 08/08/2018
Etiquetas
Hardcore , Noches de desenfreno infinito , Antes de salir de marcha
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Relato
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