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German NM

Cita a ciegas

Todavía recuerda aquella encerrona que le preparó su amiga.

"Verás cómo te gusta. Es uno de los mejores amigos de Alberto. Un tío con mucho encanto y muy bohemio. ¿no es lo que le pides a los hombres?"

Ni siquiera la dejó responder. Llamó a Alberto por el móvil, y le propuso que se vieran los cuatro esa noche en un conocido restaurante del centro.

Así que cada una se fue a casa, para prepararse para la cena.

Mientras se duchaba, pensó con fastidio que su amiga Laura estaba demasiado empeñada en que conociera a alguien. No entendía su insistencia en presentarle toda clase de chicos... y alguna chica ("por si habías cambiado de gustos", fue su explicación).

Al fin y al cabo, tan sólo hacía año y medio que lo había dejado con su marido. Ni que fuera a quedarse para vestir santos.

Se arregló para la cita de la forma que consideró más apropiada. Aunque ella era de gustos más clásicos, para la ocasión se puso un vestido de corte hippy, sandalias sin tacón, y un sombrero de paja. Al fin y al cabo, iba a conocer a un bohemio.

Pensó que quizá iba poco vestida para el tipo de restaurante en el que habían quedado, pero tenía la casi absoluta certeza de que iba a ir en consonancia con el resto de los comensales.

No se equivocó en eso. Coincidió con su amiga y Alberto en la puerta del restaurante, y entraron juntos.

Su amiga llevaba un vestido muy similar al suyo ("Oye, parece que nos hemos puesto de acuerdo", le dijo nada más verla), y Alberto iba con una camiseta y unos vaqueros muy desgastados.  

El otro comensal, el chico del que, según su amiga, "se iba a enamorar nada más verlo", ya estaba sentado, esperándolos. Iba vestido con una camisa de manga corta de flores y unos pantalones cortos negros. Se levantó de su silla nada más verlos aparecer.

Su amiga hizo las presentaciones. "Lorenzo, esta es mi amiga Daniela". "Daniela, él es Lorenzo".

Se dieron dos besos en la mejilla, y se sentaron.

"Dios mío", pensó Daniela, "que cara más rara tiene este hombre".

Efectivamente, Lorenzo tenía una cara muy peculiar. Parecía salido de una película de la mafia, con esos rasgos tan perfilados, y esa nariz tan... italiana.

No sintió absolutamente nada especial al verlo. Se sentó a su lado, y comenzaron una conversación los cuatro.

Bueno, decir los cuatro sería exagerar. Lorenzo no decía ni palabra, sólo miraba fijamente a quien estaba hablando en ese momento, y, algunas veces, asentía con la cabeza.

"Además, parece mudo", se encontró pensando.

La comida transcurrió plácidamente. Rieron los tres (Lorenzo, no), contaron viejas anécdotas (bueno, aquí Lorenzo no tenía nada que hacer) e hicieron planes para una futura escapada (se suponía que sólo los tres, porque Lorenzo seguía sin abrir la boca).

Llegó la hora del café. Ella pidió un té (no podía soportar el sabor del café), y, cuando se lo sirvieron, lo terminó de preparar, y cogió la taza con las dos manos, acercándola a su boca.

Ahí si hablo Lorenzo : "Odio ese gesto".

Los otros tres se quedaron estupefactos, pero Lorenzo prosiguió : "Y si, además, lo haces cuando llevas puesto un jersey de lana con los puños de las mangas cubriéndote las manos, creo que eso debería ser castigado con la cárcel".

Se hizo el silencio más profundo que recuerda en su vida.

Lo rompió Alberto : "Bueno, creo que es hora de pagar e irse".

Pidieron la cuenta, y Lorenzo insistió en que quería pagar él.

"Me habéis hecho pasar un rato muy divertido. Que menos que eso".

"¿Divertido?", pensó, "entonces este hombre, cuando se aburra ¿Que hará?".

Al salir del restaurante, Laura y Alberto se despidieron, y los dejaron solos.

"¿Te ha molestado mi comentario?", le preguntó Lorenzo.

"Te voy a ser franca. para ser lo que único que has dicho en la cena, ha sido bastante desagradable".

"¿Los cubatas las coges de la misma manera?", fué lo único que acertó a decirle.

"Los cubatas no los cojo de ninguna forma. Soy abstemia, ¿no te has fijado que no he probado el alcohol?. Adiós, Lorenzo"

Dió media vuelta y se fué.

Años más tarde, de pie frente a la ventana de un hotel frente al Lago Leman, dijo en voz alta : "¿Sabes en lo que estaba pensando? En el día que nos conocimos. Diez años ya casados, Lorenzo. Diez años".

 

 

Publicado la semana 108. 22/01/2020
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Amateur , La vida misma , En cualquier momento
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