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22
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Imponentes las turbinas empezaron a empujar el aparato. Aquella sensación excitante le transportaba junto a la aceleración frenética de la nave. Una vez más vencería las leyes de la gravedad en aquel inmenso y torpe cilindro alado.

Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión. Se sintió bien nuevamente. Por la ventanilla contemplaba nubes fascinantes, de blanco deslumbrante y sonrosado, bajo ellos. Empezó a recitar mentalmente como una oración:

 

Azafatas, hadas,

sonrisas uniformadas,

ritual extraño, conocido, vano.

 

Lento, torpe, busca la pista,

mueve las alas.

 

¡Empuja, potente!,

ya no hay suelo,

¡ni miedo!.

 

Un mundo de juego,

casas pequeñas,

minúsculos seres.

 

¡Volamos!.

 

Atravesamos las nubes,

se nos desnuda el alma.

 

Quién pudiera vivir siempre

en este mundo azul y blando.

 

Sé que aquí habitan seres extraños,

de luz, sin cuerpo, con alma,

que juegan entre las nubes,

y parecen tenernos lástima.

 

¿De dónde sale el vuelo más alto?,

¡que quiero volar para siempre a su lado!

 

Una chica joven dormía, reclinada en el asiento vecino. Durante un breve instante observó su rostro ausente. De alguna manera le recordaba a todas las mujeres que había amado.

Volvió la mirada hacia las nubes. Nuevamente le fascinaba aquel mundo celeste. Se imaginaba recorriéndolo dulcemente junto a seres mágicos, ausentes, como si nada más existiera ni hubiese nunca existido; ni memoria, ni anhelos, ni dolor, ni vida, ni nada.

Flotaba inmensamente feliz en aquel mundo mórbido y delicioso, hasta que notó cómo una tremenda sacudida rasgaba su éxtasis, y la megafonía anunciaba:

-Señores pasajeros perdemos combustible sin remedio, y en breves momentos nos veremos obligados a aterrizar… ¡en el infierno!

Gritó horrorizado, su pulso se disparó frenético y sudando a mares vomitó angustiosamente. Se desajustó torpemente el cinturón apretado y corrió temblando hacia la puerta de la cabina de mando, abriéndola violentamente. El piloto le miró acusador, su rostro reproducía en uno solo, el de multitud de personas conocidas y familiares escrutándole...

La caja negra del forense reveló como causa de la muerte, una sobredosis aguda de estupefacientes.

 

 

 

Publicado la semana 22. 03/06/2018
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