Semana
36
El Animado

El cuarto tras el espejo

Género
No ficción
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Al subir al piso de arriba, a la derecha de las escaleras se encuentra el baño. En ese último rincón de la escalera, antes de girar hacia la derecha, hay un cuadro de dos mujeres. Según entras al baño a la derecha tienes el espejo y enfrente la bañera. De pequeño empecé a pensar que tras el espejo había gente, una sala, de forma que el espejo lo era por un lado y por el otro solo era cristal, como el de las salas de los interrogatorios. Esto hacía que me desnudase tapándome el sexo con las manos, y así, tapándome, huyera de un salto a la protección de la cortina puesta ya de tal forma que tapaba toda la bañera. Luego solo estiraba el brazo fuera, cogía la toalla y salía tapado de nuevo. Estas maniobras se repitieron mucho tiempo hasta que mi madre sustituyó la cortina de plástico azul por una de plástico transparente: me podían ver, no podía ducharme cubriéndome. Imagino que así acabé por olvidar el tema. Hace poco nos mudamos, recogimos las cosas pequeñas y las metimos en cajas, después desmontamos las cosas grandes y nos las llevamos también. Di un último repaso a la casa y, antes de bajar ya para irme, lancé un cenicero contra el espejo del baño. El cristal se rompió y al otro lado solo había polvo, un par de taburetes y un trípode. Como yo pensaba ya no había nadie.

Publicado la semana 36. 09/09/2018
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