Semana
35
El Animado

La verdad de un muerto

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Relato
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Juró decir la verdad y nada más que la verdad, y eso le llevó hasta la horca. Pero una vez subió los escalones del patíbulo, le brindaron, por cortesía, decir unas últimas palabras, y como él seguía atado por el juramento, dijo la verdad. La verdad en este caso le bajó vivo de la plataforma e hizo subir en su lugar a otras personas. Una vez abajo, más que aliviado, se sintió raro, pues cuando la masa se desperdigó, quedó solo en la plaza en la que tenía que haber muerto y en la que ahora estaba vivo. Se creyó ver desde arriba, muy, muy arriba, desde un punto desde el que se veía la ciudad, se podía intuir la plaza y no se le veía a él. No existía y caminó por las calles como nunca lo había hecho, como no habría de hacerlo nunca, como no se puede hacer, como lo hizo él. Durmió con los vagabundos, después durmió con los perros y no fue hasta el día en que le despertó la lluvia cuando comprendió que estaba vivo. Entonces siguió caminando, hasta el río. El agua estaba sucia pero se lavó, buscó ropas, las robó y prometió pagarlas. Así tuvo que buscar trabajo, pero el juramento persistía, no consiguió trabajo hasta que en uno comprendieron que era perfecto para el lugar. Pagó lo robado. Un día volvió al patíbulo, un día sin ejecuciones. Allí conoció a una mujer que recordaba a su marido, él dijo la verdad y ella mintió un poco. Y bueno, la historia no sigue mucho más, sucedió en Londres, la pareja tuvo dos hijos y una hija, los tres se acabaron marchando de casa muy jóvenes, la mujer fue asesinada y él se confesó culpable ante las autoridades. Se ve que en aquella casa no era fácil escuchar la verdad de un hombre muerto.

Publicado la semana 35. 02/09/2018
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