Semana
23
David Fueyo

2003 para buscarte (II)

Género
Relato
Ranking
0 160 0

Estabas distinta pero preciosa. Vestías una camiseta con la leyenda “Asidras” y unos pantalones Metamorphosis. Te conozco bien y sé que en 2018 no vestirías así por nada del mundo, pero el tiempo a todos nos ha hecho obviar el encanto de la sencillez. En fin, he viajado en el tiempo no para hablar de estética, sino a cambiar a mi yo del 2018 sin ti, y a ello me dispongo tras beber de dos sorbos el cacharrazo y notar instantáneamente un subidón no tanto de alcohol como de azúcar debido a lo dulce del engrudo que me acababa de achicar.

Me acerqué a ti justo cuando Beth comenzaba a cantar eso de “Dime que es lo que puedo hacer” y me presenté. Yo soy Daniel, tú Laura. Obviamente desde mi parte las presentaciones sobraban. Yo de aquí mismo, tú de aquella otra ciudad. Podría decirte que luego serías profesora de educación física, que te quedarías una noche entera sin dormir recontando entre la lista de aprobados de la oposición haciendo tus cálculos, que años después de perderías todo un día haciendo una ruta de montaña o que sé que tu fruta favorita es la fresa, tu color el azul y que tu perfume es siempre afrutado. Que vas a la peluquería los martes y que los miércoles y viernes haces yoga, y que de ese día en concreto recuerdas el montón de casualidades que se dieron para que conocieras al que en 2018 es tu marido, al cual todavía no he visto por aquí, pero que supongo que no tardará en llegar. Mi acto de amor romántico totalmente denostable en 2018 por la corrección política acaba de comenzar.

 

Entonces tecleé una raya enorme que atravesaba de un lado a otro la pantalla del procesador. Justamente las ocho de la mañana. Tiempo suficiente para prepararme, tomar un café e ir a trabajar. Te saludé con un frío “hola” como todas las mañanas, y tú como siempre me sonreíste desde tu aula. Tiré mi bolsa en la mesa de la sala de profesores y me fui a la máquina a por el segundo café del día.

—Vaya, ¿hay sueño?, vaya ojeras tienes, macho—, me dijo Paco, mi compañero de nivel.

—Sí, he dormido mal. Y ya sabes el día que nos espera hoy con las evaluaciones, la preparación de la jornada de convivencia y el papeleo para el fin de curso.

—Que te sea leve.

No lo será. Me quedan dieciocho años de otra vida que teclear, de otra vida que vivir,  y eso que solo acaba de empezar.

 

Publicado la semana 23. 10/06/2018
Etiquetas
Beth, "Dime" , Black Mirror, La realidad, Consultorios, Lem , De noche, En el bar, Con un café, claro, En soledad, Siempre, Leer siempre, en cualquier momento , Amor, mucho amor, insoportable la ausencia
Compartir Facebook Twitter