Semana
22
David Fueyo

2003 para buscarte (I)

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Relato
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Cuando al fin conseguí que la máquina del tiempo funcionase lo primero que hice es ir al 2003 a por ti. No te creas que no había pensado en ello, inventar algo como la PSP, la pantalla LCD o el Segway y luego echarme a vivir. O componer chorradas como la bachata Obsesión o el Dragostea Din Tei, vivir de los derechos e ir a buscarte y luego tirar con algunos resultados del Barsa-Madrid y de los mundiales que recordaba vagamente y que repasé en cuanto supe que la máquina podría hacerme viajar en el tiempo o apostarlo todo a que Turquía ganaría Eurovisión, vamos, que recursos iba a tener. ¿Qué cómo lo conseguí? Obviemos los detalles. Nada complejo para alguien acostumbrado a trabajar con el tiempo como yo. Secretos de relojero. Eladio Pérez, relojero y cronometrador de baloncesto, de atletismo, de boxeo… de toda la región el mejor, pero sobretodo gran aficionado a investigar sobre las aplicaciones prácticas del péndulo de Focault. El efecto aparente y no real, el inercial, el asimétrico y el tridimensional. Modulándolos a mi interés conseguí que el tiempo se desplazase de manera no lineal. Algo que cualquier profesor de primaria podría llevar a cabo si no se dedicasen tanto a vaguear, en fin, nada es fruto de la casualidad.

Como te contaba antes fui al 2003 a por ti. Me lo habías contado un montón de veces. El día en que había muerto Celia Cruz conociste al que ahora y desde entonces es tu pareja y luego tu marido. En 2018 no me atreví a declararte mi amor y pedirte que rompieras esa relación a riesgo de quedarme como un segundo plato o a ser rechazado y quedar ante nuestros conocidos comunes como un rijoso y bufo pejerto que una vez lo intentó y a ver qué se cree. Para eso soy bastante más elegante y decidí ir a la raíz de todo. Aparecer ese día, el mismo en el que conociste a tu marido, aparecer justo antes y allí aprovechar todo lo que se de ti para conectar con tu corazón. El que ahora es tu marido pasaría de largo al verte conmigo y todo sería como con él pero conmigo. Entre los dos hay una profunda conexión, es evidente, sería una pena que la dejásemos diluirse entre el tiempo y el espacio pudiendo modificarlo. Donde estuvo él podría estar yo.

Y así aparecí en el Spring, ese discobar apestoso de la época, hoy reconvertido en la pescadería Pescamar, y más o menos donde está el mostrador del marisco allí me situé tras pedirme una copa de “melo-melo” y dudar aterrorizado tras que la camarera me lo trajese si el euro estaba ya en vigor. Luego me aposté cerca de la escalera y voilá, allí apareciste tú.

Publicado la semana 22. 03/06/2018
Etiquetas
Bulería, de Bisbal , Un viaje en autobús , De noche , TOC, La vida da un respiro, Viajes en el tiempo, cronometrador, Volver a empezar, Más facil construir una máquina de tiempo que declararte hoy en día mi amor, ciencia ficción
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