Semana
13
David Fueyo

Coches (II) Land Rover Santana 88

Género
Relato
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Soy una diosa. Soy una diosa. Soy una diosa. Lo repito como un mantra y lo interiorizo. Lo dice Andy, mi coach. Me dice que repita al menos cien veces al día una frase con la que me sienta cómoda y que poco a poco se integre en mi personalidad. De hecho lo soy, tan solo hay que verme.

 

Ir de compras me encanta. Comprar lo que sea con el dinero del tonto, mucho mejor gastarlo yo que no que sea él el que va a la tienda conmigo. Estoy harta de esas manazas asquerosas de baboso que están todo el día toqueteándome. Si no fuera por la pasta iba a estar yo con él, joder, qué asco.

 

Ir de compras es lucirme. Me gusta que me miren. Me gusta salir con las bolsas de marca y pasear por el centro de esta ciudad que se me queda pequeña y refugiarme en el ático a tomar el sol desnuda hasta que llegue la hora de ir a ver a Andy o de retocarme el pelo en Llongueras o de darle un poco más de brillo a las uñas para estar perfecta para el tonto, y eso que nunca se fija en nada de lo que me hago.

 

Andy sin embargo no es así. Me da seguridad en mi misma. Me ayuda en el día a día, me empondera como la joya en carne que soy y me da el valor que otros no supieron darme y que mis padres jamás quisieron reconocerme. Estudia, me decían. ¿Para qué?, ¿para estar ocho horas en una oficina rodeada de papeles?, ¿para quitarles los mocos a los críos de otros?. Qué va. Algunas hemos nacido triunfadoras.

 

Además cómo me folla cuando acabamos la clase. Es joven, guapo y macarra. Muy macarra. Detrás de ese cuerpo de gimnasio se encuentra un tío de verdad y no una puta mierda como el tonto. Algún día me iré con él. Cuando no nos haga falta el dinero porque tendremos todo el del tonto. Mañana, pasado mañana, no sé, un día,  cuando dejar aquí todo lo que ahora tenemos no nos importe porque podremos comprárnoslo otra y diez veces más. Cuando el tonto empiece a construir en Ciudad Lineal ganará mucho dinero y ahí estará nuestra oportunidad. Andy tiene razón. Es sólo cuestión de esperar.

 

Fíjate como me miran todos por la calle. Les encanta mi culo, mis tetas. Los calvos con cara de amargados se detienen a mi paso y después caminan por donde yo lo hice antes para oler las gotas  de Essenza que me pongo para salir a la calle. Merecen la pena los trescientos treinta euros por ese botecito tan pequeño. Merece la pena todo el esfuerzo, el dinero y la paciencia para ser algo en esta vida, para ser alguien.

 

Pero sobretodo me encanto y les encanto en mi coche. Siempre se quedan embobados con el clase S 500 blanco. Babean cuando me ven bajar de él con el pelo suelto, los pantalones apretados y los zapatos de tacón. No saben mi truco. Conducir con zapatillas de andar por casa, tal y como hacía mi padre. Sí, el del Land Rover Santana 88. No se porqué me tengo que acordar de eso ahora.

 

No lo se, pero lo hago. Recuerdo el olor a gasóleo subiendo el puerto en aquellos asientos casi de piedra con un jabalí muerto a mis pies. Papá el militar. Papá el cazador. Papá el alcohólico. Papá el que jamás me dio un beso de cariño porque no quería una chica y el chico nunca llegó. Papá el que fumaba Ducados y echaba el humo sobre mí. Papá el que escuchaba cintas de Rocío Dúrcal mientras subíamos el puerto un quince de agosto con cuarenta y cinco grados, borracho, envuelto en humo de tabaco negro, con las ventanillas subidas hasta arriba y yo con el jabalí muerto a mis pies.

 

Soy una diosa. Soy una diosa. Soy una diosa… es solo cuestión de esperar.

Publicado la semana 13. 26/03/2018
Etiquetas
Bad Bunny, "Soy Peor" , Un descampado en Benidorm , En verano , vehículos, Coches, Land Rover
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