Semana
11
David Fueyo

El hombre que hablaba en verso y vivía en poesía

Género
Poesía
Ranking
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Machado de camino a Cerbére empapada el alma con toda esta lluvia.

Antonio del brazo de su madre y tan lejos de Castilla.

El poeta pidiendo un vaso de agua sin un céntimo en el bolsillo,

como un hijo de la mar,

como un olmo viejo, hendido por el rayo,

y en su mitad podrido.

El vate que va a morir lejos de sus zarzales florecidos,

que deja en su gabán un último verso como una saeta:

"Estos días azules y este sol de la infancia"

y es imposible que esas palabras no encojan el espíritu

de todos aquellos que con sus versos con él vamos

porque su corazón nos lleva.

 

Y no puedo evitar que el alma se me retuerza

cuando encuentro su obra poética completa

duodécima edición, publicada por Austral

al precio de dos libros un euro

en una libreía de viejo en una ciudad

donde hace tanto calor que una botella de agua cuesta

cuatro obras completas de Machado,

donde un viaje en autobús cuesta tres veces más

y donde mis zapatos cuestan cincuenta obras completas del poeta

que hablaba en verso y vivía en poesía

y que partió en una nave ligero de equipaje en Colliure,

que se fue en la nave que nunca ha de tornar.

 

Machado enfermo, atusándose el pelo en cada una de esas hojas,

en cada uno de los espejos, de las ventanas, de los autobuses

y las botellas de agua. Machado a la orilla del Duero, en un juncal.

Machado en mis zapatos, Machado en un patio de Sevilla,

Machado cantando a Guiomar.

Y su voz mil veces ciento, cien mil;

mil veces mil, un millón de veces volverá a sonar.

Machado vivo en cada río, en cada primavera,

en todos los días azules y en todos los soles de infancia;

Machado por siempre inmortal.

Publicado la semana 11. 13/03/2018
Etiquetas
Antonio Molina , Camposanto en Coillure, Antonio Machado , En silencio total , serrat
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