Semana
23
Daniel Turambar

El despertador

Género
Relato
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El despertador (la alrma del móvil) sonó (debió sonar) a la hora indicada (a las 5:00, y a las 5:10, y a las 5:20, y a las 5:30, y así hasta las 6:00) mas Julia lo ignoró (Julia ni lo oyó) de tan ensimismada en sus sueños como estaba (de lo destrozada que había llegado a la cama apenas unas horas atrás). Sólo la luz del sol (menos mal que no bajó la persiana) consiguió deshacer el velo del sueño (se despertó a media mañana). El remoloneo inicial dio pie al pánico (abrió los ojos de par en par y se lanzó al baño). Llegaba tarde (no llegaba), tendría que buscar excusas y cambiar planes (de esta la despedían). Un aseo express (empleó el tiempo justo para vestirse y poco más) y a la calle (a ver qué pasaba ahora). La ciudad la recibió con una luz desconocida para Julia (le extrañó que nadie le hubiera llamado o mandado un mensaje al móvil). Se movía a un ritmo más pausado, más amable que el de primera hora  del día (dudó si no sería mejor avisar, si lo mismo no merecía la pena ni aparecer). Tan pausado como que la frecuencia del transporte público era tres veces mayor (su autobús acababa de irse, el próximo llegaría en 15 minutos). Julia no tenía más remedio que esperar, así que entró en una cafetería (Julia necesitaba un café, lo notaba en las sienes). Detrás de la barra sí había ritmo, en contraste con la parte de fuera donde el que más leía la prensa o directamente mareaba el café con parsimonia (dejó el móvil en la barra, verificó que estaba a tope de batería y de cobertura). Se permitió el lujo de pedir una ensaimada, de prestar atención a la música de fondo que tenía el local, hasta de relajarse (no tenía ninguna notificación: nada en el email, nada en WhatsApp, ninguna perdida, ¿debería llamar ella?). Vio por el rabillo del ojo como su autobús pasaba (con la tontería del desayuno había perdido otro autobús). Por un momento pasó por su cabeza la idea de parar un taxi, pero no: decidió terminar de desayunar (volvió a dudar: llamo o no llamo, y ¿qué digo?). Estaba claro que ese día no iba a ir a trabajar (decidió dejarlo estar, que fuera lo que tuviese que ser). Pagó para volver a casa, de camino compraría lo necesario para cocinarse algo decente  (se metió en Twitter y casi mete la pata al retuitear un meme: no podía dar señales de vida en redes sociales si finalmente no iba a aparecer por el curro, alguien podría pillarla y cualquier excusa se podría irse al carajo). Había decidido tomarse el día para si, iba a hacer esas cosas que siempre se prometía hacer pero para las que ni en los fines de semana sacaba tiempo o ganas (definitivamente tenía que apagar el móvil, iba a estar desconectada además de que evitaría distracciones y errores). Comió como nunca, o eso le pareció, hasta se abrió un vinillo (pena no poder subir el platazo que se había currado a Instagram). Por la tarde se dio un paseo por el parque con un libro (ni recordaba el cuándo fue la última vez que hacía algo así, ¿cuánto tiempo hacía que no leía algo que no fuera una pantalla?), y al anochecer se quedó a cenar de tapeo en una terraza que encontró por casualidad y que comenzaba a llenarse de gente que comentaba su jornada laboral, las noticias del día, los dramas cotidianos entre cañas y patatas bravas (pensó en lo bien que está su barrio cuando lo pateas, la de lugares en los que disfrutar el día ¿estará este bar en tripadvisor?) DE regreso a su piso, Julia estaba algo cansada, pero era un agotamiento diferente al habitual, un cansancio feliz (ya en casa tuvo la tentación de encender el móvil, por si la hubieran llamado o algo), un cansancio que le pedía una buena ducha relajante, una cita a solas entre el agua, su piel y su piel (¡buah!, no me voy a poner ni música, pensó). Se fue a la cama, ahuecó la almohada, se tendió y arropó hasta la barbilla, como cuando era pequeña (mañana más). El despertador (la alrma del móvil) sonó (vibro) a la hora indicada (a las 5:00). Julia se despertó (Julia lo detuvo antes de que sonara) y se preparó para el nuevo día (no echó el habitual vistazo a las notificaciones) como si la nueva fuera ella (cambió el fondo de pantalla).

Publicado la semana 23. 10/06/2018
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Hans Zimmer - Time
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