17
Daniel Turambar

Abril

Abril viene y va, pareciera que prueba y prueba sin saber lo que quiere: adolece, cosas de la edad. Lo mismo se ensimisma sin salir de cuarto arropado por auriculares y luz tenue, lo justo para plasmar sus cuitas en estridente prosa poética, que se deja ir, confiado, de la mano del primero que pasee bajo el sol de la mañana y le prometa alguna aventura al otro lado de la acera. Y así pasa: que te lo roban en un descuido como le pasó al amigo Joaquín, y es que no se puede guardar en un cajón como si fuera un corazón roto cualquiera. Abril necesita el espacio de mil tormentas estallando al unísono, para acto seguido brillar como un agosto de andar por casa y hacerse pequeño mientras atardece con una brisa glacial. Voluble, más en contra de su voluntad, pasto de hormonas continuamente revolucionadas. Abril habla aún con sus peluches cuando nadie puede verlo y luego los destierra en el fondo del armario, no vayan a salir en el live, mientras se viste para salir a hacerse el malote con sus colegurcios. Cabalgando entre el pestillo del baño y la colección de un millón de amigos en el móvil. Sí y no; ni de coña y me da lo mismo; tú lo flipas y flipa chaval; ni contigo ni sin ti; alma de blues regetonera. Para hostiarlo, a ver si centra. ¿Habrá que quererlo?  Abril viene y va, pareciera que prueba y prueba sin saber lo que quiere: adolece, cosas de la edad.

Publicado la semana 17. 29/04/2018
Etiquetas
12 meses
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
17
Ranking
0 366 2