Semana
03
Charo Vela

El libro...

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Relato
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La aurora boreal rompía la nocturna oscuridad, precipitando el despertar de los durmientes. Elena, al notar lo primeros rayos solares en su rostro abrió sorprendida los ojos. Se había quedado dormida en el sofá mientras leía un libro. Observó sus manos, aun lo tenía abierto entre ellas. Recordó el día anterior cuando paseaba por la feria del libro, instalada en la plaza gótica de su ciudad. Estaba ojeando la diversidad de novelas que exponían, cuando una anciana se le acercó y le entregó un libro. Parecía usado. El colorido de la portada le llamó la atención a Elena, extendió la mano para verlo.

Cógelo te lo regalo, lo tengo desde hace años. Te va a encantar, te acordarás de mí cuando lo leas – le dijo la anciana mirándola atentamente a los ojos.

¿Por qué me lo regala a mí? No nos conocemos de nada. Y se puede apreciar que es un buen ejemplar. – Elena la miraba intrigada.

Porque tienes el alma noble, lo noto y solo así podrás disfrutar al máximo de su lectura. – le contestó con una dulzura en su voz que la convenció por completo.

Pues muchas gracias señora, lo leeré y espero que me guste. ¿Dónde se lo puedo devolver?

Es tuyo, te lo regalo. Te va a gustar seguro, ya te acordarás de mis palabras.

     Y como le había adelantado la señora el día anterior, el argumento y las descripciones eran tan realistas y la habían cautivado tanto, que su mente se había transportado a una cabaña en la India. Estaba tan ensimismada con la lectura, que no recordaba cuando se quedó dormida, solo acudían a su mente las vivencias del personaje. La protagonista visitaba Udaipur, Jaisalmer y Pushkar viviendo en ellas increíbles aventuras. Donde lo mismo paseaba en globo, como adiestraba a una serpiente, pasando por robar fruta exótica de árboles frondosos o comer manjares con las manos.  Los templos y palacios que había visitado la habían fascinado por su belleza y magnitud.

   “¡Cuánto había disfrutado leyéndolo!”, pensó Elena, ya despierta. Se sentó en el sofá y miró a su alrededor. No encontró nada familiar más que sus zapatillas rosas de andar. Sorprendida se las calzó y se preguntó dónde estaba, no recordaba cómo había llegado hasta allí. Aturdida se colgó su mochila y sorprendida abrió la puerta que había frente a ella, intentando averiguar dónde se encontraba. Al abrirla casi se desmaya de la impresión, ante sus ojos se hallaba Nueva Delhi. “Estaba en la India y ella asombrosamente era la protagonista de su libro”. A su mente vino el recuerdo de la anciana ¡Santo cielo, el libro era mágico!...

 

Publicado la semana 3. 16/01/2018
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