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Charlies

EL DÍA PERFECTO

Se despertó, se levantó y se vistió. Dejó el pijama en el suelo. Se aseguró de que la cama estaba lo suficientemente deshecha. Se medio lavó la cara y los dientes. Entró en la biblioteca. Comprobó que todas las baldas estaban desordenadas, que encima del escritorio se apilaban sus lecturas actuales y la libreta abierta por la última página escrita, llena de tachones. Fue a la cocina, preparó café y se llevó una taza al salón. Dudó si sentarse en el sofá, pero decidió quedarse de pie. Bebió a sorbos examinando cada detalle: el único cuadro de la pared, algo inclinado, los cojines del sofá, uno de ellos en el suelo, la mesa comedor, no recordaba la última vez que la utilizó, el televisor, apagado como siempre. Se acercó al balcón y lo abrió. El día amanecía espléndido, perfecto. Se giró, miró la taza, y volviéndose de nuevo hacia la calle, sonrió y apuró el último sorbo. El café fue lo único que nunca dejó a medias. 

Publicado la semana 74. 27/05/2019
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En cualquier momento , Microrrelatos
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Género
Relato
Año
II
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