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Charlies

EL BALCÓN DE MI INFANCIA (IV) El carnaval

He seguido mirando las fotos de la caja; hay una donde salgo yo, con apenas un año, y mi padre. Estamos en el umbral de una puerta, creo que es, no lo sé seguro, la puerta de la casa de mi abuela paterna. Mi padre me tiene en brazos y está disfrazado, esa fue la primera comparsa donde salió. Esa foto la he visto muchas veces, pero desde que tengo hijo ha tomado otro significado, además de los sentimientos que producen este tipo de imágenes, siento orgullo.

De aquello no tengo recuerdos, era muy pequeño, pero esa imagen ha despertado muchos otros. Me ha traído el olor a jabón de afeitar, a mi padre sin camiseta, frente al espejo, y a mí en la puerta del baño hablando con él de alguna comparsa que había escuchado antes de que él llegara de trabajar. En mi memoria, seguramente distorsionada a mi capricho se repite como un ritual aquellas tardes de concurso: mi padre levantando la barbilla delante del espejo o enjuagando la cuchilla en el lavabo lleno de agua cubierta por una capa de espuma blanca o enjabonándose la cara con la brocha, yo en la puerta, detrás de mí soñando guitarras, pitos de cañas, bandurrias. Me encantaba escuchar la radio por la tarde, me encantaba esperarlo sentado en su cama, me encantaba hablarle del concurso en cuanto llegaba. Cada vez que lo veo afeitarse me acuerdo de aquello; ni el concurso lo hacen ya por las tardes ni yo estoy allí esperándolo, pero a veces me encantaría. Otra punzada de nostalgia.

Mi padre tiene mucha culpa de mi pasión por esto, por eso ahora miro esta imagen que tiene casi cuatro décadas y pienso en mi hijo, y no puedo evitar imaginármelo dentro de algunos años mirando las fotos que tenemos los dos disfrazados, y me pregunto qué olores le evocará, qué imágenes, qué le vendrá como un ritual, puede que sea en el coche escuchando alguna presentación a toda voz y los dos canturreándola, seguramente me recuerde mirándolo por el espejo retrovisor, quien sabe, sea lo sea espero que viéndola y recordando sienta lo mismo que yo delante de mi padre con su primer disfraz.

Quién lea esto, probablemente no conozca el carnaval y por supuesto no entienda mi pasión por él, no hace mucho me propusieron el reto de escribir algo que explicara algo de mi vida sin llegar a decir lo que era, yo hablé de mi tierra y el carnaval. No sé si sirve de mucho, pero aquí lo dejo.

 

Sé de un lugar donde todo el mundo cumple años el mismo mes.

Donde las matemáticas no son exactas, allí tres por cuatro lo mismo es doce que quince

Donde la música y el músico ni son ni entienden partituras.

Un lugar donde los poetas crecen y mueren sin dominar la ortografía,

Pero con la métrica perfecta

Donde si no naces con voz, naces con compás.

Donde conviven, que no viven, magos, brujas,

Payasos, arlequines, bufones, reyes…. Todos

Sé de un lugar donde llueve papel

Y nadie usa paraguas.

Te lo dice alguien que no nació en febrero

Que no sabe multiplicar

Que escribe con faltas

Que sigue el compás, soñando marcarlo.

Te lo dice alguien sin voz, al que le gusta cantar bajo la lluvia

De colores.

Te lo digo yo.

 

Publicado la semana 50. 16/12/2018
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En cualquier momento , Recuerdos
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