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Charlies

LA GRUTA (I)

El cielo se había oscurecido de pronto, no esperaba que lo cogiera la tormenta en pleno sendero; las previsión era que llegara de madrugada. Había salido de ruta y estaba a más de una hora de cualquier refugio. Por precaución dio media vuelta y aligeró el paso, con el frío que hacía el agua no le apetecía demasiado. Pero apenas se había dado la vuelta cuando una lluvia suave y helada comenzó a caer a plomo, no corría nada de aire, “menos mal”, pensó. Conforme bajaba, la lluvia, parecía ganar intensidad. Caminaba encogido, intentado reducirse a la mínima expresión, que recibiera la menos agua posible, pero en pocos minutos estaba calado hasta los huesos. Sentía el agua correr por la espalda y las piernas, “vaya pulmonía voy a coger”.

En una de las zonas con más arbustos le pareció ver, a la izquierda, una especie de gruta, se detuvo extrañado, como era posible que hubiese recorrido ese mismo camino tantas veces y aquello hubiese pasado inadvertido siempre. Miró al cielo, estaba rodeado de un azul grisáceo, el sendero, la montaña, el horizonte, todo se lo había tragado el manto frío y espeso de la tormenta. La gruta podía ser una buena opción. Se acercó, cada vez estaba más extrañado de no conocerla. La entrada era considerable, alguna oquedad entre las rocas podía habérsele pasado por alto, pero aquel agujero, negro como el alquitrán, y de casi el tamaño de una puerta normal, destacaba entre los marrones y verdes de una manera exagerada, Le resultaba imposible que no supiese de ella, aún no habiéndola visto nunca, debería haber oído hablar algo de su existencia. A menos de un metro de la entrada sintió un aire cálido, como si la montaña intentara calentar su aterido cuerpo con su aliento. La lluvia comenzó a caer con violencia. 

 

Publicado la semana 45. 11/11/2018
Etiquetas
En cualquier momento , Terror
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Relato
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