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Charlies

DESEO CARNAL

Se despertó desorientado, estaba completamente desnudo, atado a algún tipo de mesa. Solo podía mover la cabeza; cintas de piel le sujetaban el resto del cuerpo. Alguien que no conocía o no reconocía, un hombre de apenas metro y medio, pálido, de ojos saltones, lo observaba, parecía disfrutar de lo que veía. ¿Qué hago aquí? ¿Quién coño eres? Suéltame. El hombrecillo, ignorándolo, se acercó y se inclinó a la altura de su cintura. Sacó la lengua y comenzó a lamerle uno de los muslos. ¿Qué haces, hijo de puta? ¡Suéltame, marica de mierda, pervertido! gritó forcejeando en vano. Intentó por todo los medios que no ocurriera, pero en pocos segundos había sufrido un violenta erección. ¡Hijo de puta! Déjame en paz. Vaya, veo que te gusta, comentó divertido aquel extraño, mirándole la entrepierna. Su voz era chillona y desagradable. Parece que los dos tenemos las mismas ganas de carne, aunque con distinto apetito. Abrió la boca mostrando una dentadura amarillenta llena de pequeños dientes que parecían afilados, como si solo tuviera colmillos. ¡Joder! ¡Suéltame loco! ¡¿Qué haces?! ¡Nooooo! Los gritos de desesperación y de dolor parecieron aumentar el ansia de aquel extraño, que comenzó a morderle con fuerza, desgarrándole trozos de la pierna. Estás muy bueno, ja ja ja.

Publicado la semana 29. 21/07/2018
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Microrrelatos
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Relato
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I
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