Semana
11
Camille Lescaut

Rebelión a bordo

Género
Relato
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Después de preparar los escasos aparejos, me embarco en el “El Chispa”. Esta barquita me conoce desde adolescente, cuando me la regaló mi padre. Ha sido testigo de mis días de jovencísimo lobo de mar. Salía montado en ella, triunfante y orgulloso, mirando a los bañistas de la cala con altivez, como si manejara la mismísima carabela de Colón. Una vez en mar abierto era otro cantar. Me cruzaba con Joan Arossi, el marinero por antonomasia, que venía ciando de pie en su barca, remando sin esfuerzo alguno, mientras su “Esquirol” se deslizaba por el agua como si llevara ruedas. Me saludaba, cumpliendo con el código inquebrantable de la gente de mar, y yo le respondía, pero me hacía sentir insignificante; él era auténtico y yo un impostor.
Hoy he decidido salir a coger mejillones. Tengo que adentrarme en la Cala Furadada, allí, el agua furiosa y batiente contra las rocas cultiva unos mejillones exquisitos. He echado un pequeño camping gas, una olla profunda y una nevera con Viña Sol muy frío. Todo lo necesario para mi espléndido aperitivo.
No se me ha dado mal. He cogido tres docenas, por lo menos, sin romperme la crisma .El vino entraba por mi garganta, mezclándose con el sabor a mar de los moluscos y convirtiéndose todo ello en una pócima mágica, transformándome por unos minutos en Ulises de camino hacia su Ítaca. Remo y remo mar adentro y el vino fresco me reconforta.
Cuando estoy lo suficientemente borracho, cojo el hacha que he traído conmigo y me lío a golpes con El Chispa. Exhausto miro hacia la cala. Su preciosa fila de casitas blancas, que forma ahora mi horizonte, se eleva cada vez más. Pienso en Joan Arossi, menos mal que ya no está. Ante él no hubiera tenido el valor de cometer este acto de cobardía, pero prefiero ser pasto de meros y de lubinas que de la “quimio”. Tengo derecho a escribir mi propia historia.
El mar comienza a rodearme con su inmenso abrazo, mientras El Chispa cruje, como gimiendo. Mi último pensamiento: Dentro de unos segundos, sobre la superficie, solo quedará el reflejo plateado de algún banco de anchoas.

Publicado la semana 11. 12/03/2018
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