33
J. J. Emrys

Acróstico

A veces he estado más tiempo del necesario, en un mundo inventado en el que todo era demasiado grande, difícil, caótico, sucio.

Fueron tus brazos los que, una y mil veces, me buscaban en el fondo del abismo en el que contenía el aliento hasta explotar.

Rescatabas mis pedazos y los juntabas con paciencia para formar una imagen que se parecía a mí y tratabas de hablarle, pero ese cuadro no te respondía.

Inventaste mundos junto a mí cuando salí del coma en donde el miedo me había encerrado y los habitaste conmigo.

Contigo llegaron otras dos almas: a copiar juntas nuestras caras, a insuflarse de nuestras virtudes y descubrirnos nuestros defectos.

Antes de morirme por última vez decidí resucitar. Justo después de curar mis heridas pude ver que tú también sangrabas.

¡Cómo ha podido suceder! Me dijiste: “mi tristeza me arañaba y tu angustia me mordía contra dos me peleaba.

Acunando el cariño, el respeto y la confianza pude ser fuerte otra vez, te alcé en brazos y juré, sobre la tumba de mis errores que sería la mejor pareja para la mejor mujer.

Sonreíste y empezamos de nuevo a creer, a confiar, a acariciarnos, a fundirnos piel con piel, otro paso hacia el futuro cualquier muro treparé. El presente un aliado que jamás olvidaré.

A pesar de las curvas, de las piedras y agujeros de que los que han llegado los últimos sean ¡claro! los primeros. Queda este rinconcito donde te susurro y juego a que me encuentras y hacemos de nuevo un mundo bueno.

Todos estos años fueron lo que fueron contigo y por ti sigo queriendo de esta forma pasen siglos.

Eres mi sirena amante de río, mi princesa sin cuentos, de alma republicana, mi casa y mis recuerdos.

Corazón que lates con el ritmo de la vida haz sonar los tambores que redoblen alegría ¡amanece a mi lado sonriente cada día!

Observa en cada frase los destellos de una flor, la que plantamos juntos, hoy ya son más de dos.

No dejaré que se pase este tren de esta estación.

Mientras, escribiré con la tinta del reloj.

Ilusionado espero tu contestación.

Gocemos de este juego, en equipo, por favor.

¡Oigan pronto todos como habla nuestro amor!

 

………….

Diecisiete años después puedo cerrar los ojos y ver tu rostro como el primer día. Soy un despistado, pero nunca olvidaré el gorro de colores, el piercing en la nariz, la camiseta que dejaba ver tu ombligo, los pantalones holgados. Tus ojos. Tus labios. No me sonreíste, pensaste que era un pieza. Ahora que has cumplido 33 ya no puedo engañarte. Lo soy, soy un pieza que solamente ha querido una cosa de verdad en toda su vida: seguir encajando en el puzle de la tuya.

Publicado la semana 33. 19/08/2018
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Género
No ficción
Año
I
Semana
33
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