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J. J. Emrys

Inocente. 2ª Parte

 

 Le puso el seguro a su arma y la guardó bajo el abrigo. Gastó unos treinta segundos en leer el lenguaje corporal de aquella mujer. Su bolso se interponía entre ellas, sus ojos extremadamente abiertos, sus labios temblaban y se curvaban hacia abajo, sus cejas alzadas por el entrecejo, sus muslos apretados y sus rodillas juntas, sus pies apuntando hacia las escaleras. Decía la verdad, eso o era la mejor actriz jamás contratada para limpiar casas.

- Vamos a ver, Alejandra. Usted no debería haberme visto- le dijo mientras se tocaba con una mano el mentón- Sé que las asistentes tienen la tarde de los jueves libre, que en los últimos dos meses no ha recibido ningún paquete y estoy segura de que nadie le ha abierto el portal.

- La señora me envía y me ha dejado unas llaves. Me aseguró de que era muy urgente y yo soy más de la señora ¿sabe?

- Quiere decir que se ocupa más de los asuntos de Alejandra, se llama como usted

- Sí, pero tiene otro apellido, yo soy Guzmán.

 Chantelle no pudo evitar reír. Pronto recuperó la compostura, pero una sonrisilla de suficiencia se quedó el resto de la conversación en la cara de la asesina.

- Enséñeme eso tan urgente.

 Era un paquete rectangular envuelto en papel marrón con el nombre de su víctima escrito en negro, lo que Alejandra sostenía con su mano temblorosa. Cuando lo tuvo en sus manos enguantadas, pudo comprobar que pesaba mucho para su tamaño y dudó que unos clavos fuesen tan urgentes como para romper la tradición de los jueves. Afinó su nariz y una nota de líquido explosivo se manifestó en su mente.

- Bueno…

 Sus alarmas se activaron. Tenía que pensar rápido y actuar de la misma manera.

- Está bien Alejandra, creo lo que dice. Tome este… paquete. Le diré lo que hará a continuación para que las dos ganemos con lo ocurrido.

 Abrochándose su abrigo dio un paso hacia Alejandra y ésta se estremeció y bajó la mirada hacia su bolso. Chantelle habló como si no se hubiese percatado de la mirada furtiva.

- Devolverá eso a quien se lo ha mandado traer. Se va a alegrar mucho cuando se lo lleve de vuelta- Su sonrisa se hizo más ancha y más cínica- Si todo sale bien le aconsejo que se busque un abogado.

 Alejandra no parecía comprender del todo la situación. Un pellizco de conciencia le obligó a advertirle.

- Haga lo que le digo. No abra ese paquete ni permita que nadie lo intente en su presencia. Ahora entrégueme eso que tanto teme darme. Supongo que será su teléfono.

 El miedo de la limpiadora de hogar se intensificó claramente, la ansiedad era palpable y una risilla nerviosa se escapó de aquel cuerpo a punto del colapso nervioso.

- Vaya hasta la plaza del Louvre, busque en las papeleras pero hágalo antes de las ocho o lo perderá para siempre. Comprenda que no puedo permitir que llame a la policía sin que yo ponga al menos un par de países de por medio.

 Pensó, pobre mujer, y bajó las escaleras de dos en dos. Mientras descendía de aquel ático repasaba todas las cosas que aquel imbécil había hecho mal. Fue tan fácil que le había hecho dudar sobre si se trataba de una encerrona pero no, el tipo estaba muerto, su sirvienta asustada y su viuda era muy rica. Ni un mísero agente de seguridad, ni una simple cámara.  Una puerta de seguridad que cualquier advenedizo lograría abrir con una herramienta adecuada. Le abre la puerta a una chica sin confirmar su versión y luego resulta que las limpiadoras de hogar tienen llaves. ¡Menudo gilipollas! Lo raro es que haya sobrevivido tanto tiempo.

 Cerca del café donde una hora antes se había visto a sí misma en las noticias, con otra identidad, decidió abrir el teléfono de la buena de Alejandra.

 Al principio no reconoció la foto que aparecía de fondo de pantalla, un click llegó a sus oídos…

 Antes de que la onda expansiva le trocease los dedos de la mano, se reconoció en la foto junto a su instructor, su jefe J. C. nunca supo su nombre. Antes de que los huesos de su cara se partiesen y la luz antes del fuego la cegase vio la fecha. El día anterior a la embajada. Un segundo antes de que su vida reventase en pedazos vio el rostro de Alejandra mirando a cámara desde detrás del hombro de J.C.

 Nunca mato inocentes.

 

………………………………………………….

 

 

 

 La viuda de Jean Baptiste, la famosa Alejandra Guzmán, ahora conocida como Alejandra Rivera al cambiarse el apellido en honor a su madre fallecida en Enero de este año, ha agradecido esta tarde públicamente todas las muestras de apoyo y condolencias recibidas, especialmente las enviadas por los familiares de Chantelle Archer la soldado de las fuerzas antiterroristas fallecida en el atentado de la embajada norteamericana de París tratando de frenar a la terrorista de origen argelino, Fátima Assad la cual, finalmente, se ha inmolado esta misma tarde a las siete y media, en la céntrica cafetería “Le jeu découvert” causando nueve heridos pero ningún muerto confirmado hasta el momento.

 El jefe de operaciones antiterroristas español, el comandante Juan Carlos Delacruz, ha lamentado profundamente los hechos. “Afortunadamente la terrorista no accionó el dispositivo que llevaba pegado al cuerpo dentro del café ya que al verse sorprendida por un gendarme, hizo que ésta se precipitase” ha declarado.

 El gendarme está estable y su pronóstico es favorable. En cuanto a la muerte del empresario y benefactor de la ciudad Jean Baptiste, asegura “sentirse desolado al tratarse, no solamente de un amigo personal sino de uno de los mayores filántropos del país, volcado en causas humanitarias, entre ellas, la de la integración social de las mujeres inmigrantes”.

 Se preparan actos de homenaje por todo el país galo y en las principales capitales de España. Una vez más la capital francesa es golpeada por los fundamentalistas. Más noticias en el diario de las nueve.

Fin.

Publicado la semana 20. 20/05/2018
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