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12
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Relato
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 Oigo la radio. Suena en mis oídos un relato que huele a oscuridad. Tengo la tentación de permitir a mis emociones ganar, a dejar todos mis impulsos en libertad. Pero una presión en el pecho me lo impide. Veo las cosas de otra manera. En el territorio de mi imaginación, esa chica me regala una sonrisa y yo le vendo la mía a cambio de una respuesta ¿recuerdas cuando erais diosas? Ella está seria, es una profesional. No parece que vaya a tener un buen día de trabajo.

 Un niño cuelga de la mano de una mujer, mira intrigado una paloma mientras ésta se acerca a un trocito de pan. Dentro del pan una hormiga exploradora está a punto de regresar al hormiguero a contarle su hallazgo a las demás. La mujer está asustada, pero el niño solamente admira la vida que le rodea. Semáforo en rojo, los coches se paran y dentro de ellos las personas frenan, se inquietan, se impacientan y pienso ¿qué pasaría si los coches se aparcasen para siempre? Tal vez las ratas saldrían para comprobar porque ya no se escucha todo ese jaleo. Muchos evitan mirar, no ver es igual a no recordar. La urgencia insufla en mis pulmones aire cálido

 El Sol brilla disimulando a través de la neblina perpetua de una ciudad del primer mundo: moderna y contaminada. Hoy me parece mucho más brillante. Mi cara empieza a tostarse, espero a alguien, pero no puedo recordar a quien. Un policía pasa a mi lado, obliga a circular, su compañero entra en el bar. Hoy no va a beber.

 Un anciano de algún país del mundo se sienta en el único banco que todavía no ha sucumbido al tiempo y a las noches de futbol. De espaldas al tráfico, frente a los peatones que pasan. Nuestras miradas se cruzan, entorna los ojos y tengo una visión en la que aquel anciano es tan viejo como el mundo. El mundo se acerca y me dice:

- Todo irá bien

 Su voz me recuerda a la de mi abuelo. Así se lo hago saber. Asiente con la cabeza y sonríe.

 Tocan mi hombro. Mi olvidado amigo había aparecido. Tenemos que preparar el viaje. Me alejo de la hormiga, del pan, de la paloma, de la madre, del niño, de las diosas, de la autoridad y del Anciano Mundo, entonces le hago una última pregunta a mi acompañante:

- ¿A dónde vamos?

 Apoyando la guadaña en un lateral de la ambulancia y rascándose el cráneo por encima de la capucha contesta:

- SIEMPRE OS SURGEN LAS PREGUNTAS IMPORTANTES CUANDO ESTAMOS A PUNTO DE SALIR.

Publicado la semana 12. 25/03/2018
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