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01
Caballo de Coia

Revelación.

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Para empezar, un consejo, nunca le cuentes a nadie toda la verdad. No te sinceres. No abras tu corazón. Después no les importará lo que les cuentes, “estoy mucho mejor, necesitaba que me escuchasen”, solamente recordarán tu problema, figurará en tu expediente, lo comentarán entre ellos y se inventarán un nombre para tu locura.

Déjame decirte algo, ellos están bien, de momento. Un día tendrán un problema que nadie quiera solucionar, al que nadie dará importancia, aunque ellos sepan que lo que ocurre es grave. Entonces llorarán, se sentirán solos, abandonados y acabarán dudando de su propia existencia. Se toparán con algún matasano especialista que les dirá que su dolor, al igual que su angustia, está en su cabeza y en ningún otro lugar. Llegarán al fin, a la consulta de un endiosado psiquiatra y a partir de entonces, ya sabes, hagas lo que hagas estás loco ¡eres un puto loco de mierda!

Intentarán convencer al Dios de la bata, al que separa la cizaña del trigo, que su verdadero problema es otro, por el que empezó todo y que cada día que pasa se hace más grande. Serán ignorados y acabarán metiéndoles el veneno de la serpiente, el que te impide pensar, que te hace volar todo el día por un cuarto húmedo y frío de esta prisión. Las horas, los días y los meses pasarán y confundirán las fechas hasta que un día celebrarán su cumpleaños en Navidad… entonces, puede que despierten… yo lo hice, y pensé: ¿Por qué no dejarse arrastrar por esa locura?

Les conté lo que querían oír. Había logrado calmar el dolor y había descubierto mi propósito en la vida. “Yo soy el mesías y he regresado a purificar el mundo” Cambié mi actitud hacia ellos, ya no les insultaba, los bendecía, ya no intentaba resistirme, les sonreía sumiso y aceptaba la penitencia como hijo de Dios. Me cambiaron la medicación y rebajaron mi categoría de peligrosidad. Ya no pensaban que me fuese a suicidar. Creo que no lo entendieron…

Sí, ya sé que tú eres bueno, por eso quiero decirte que no te preocupes, mi padre te acogerá en su seno. Siento haberte golpeado y atado, pero necesitaba tus llaves para llegar a las bombonas. Este psiquiátrico volará por los aires y me llevaré un montón de almas inocentes que imploran misericordia y todos mis captores caerán directos al infierno.

¿Lloras? Bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados. En cambio, yo sobreviviré y cargaré en penitencia con el dolor que me provoca este maldito lunar.

Publicado la semana 1. 06/01/2018
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