Semana
08
Asun García

Mirada aviesa

Género
Relato
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                         La enorme casa estaba situada entre los pequeños lagos del norte de la isla maldita. Era un oscuro y repelente hogar acostumbrado al moho que se crea en invierno, en las paredes y en los techos, y a los endiablados mosquitos veraniegos.

Durante un tiempo fue obligada allí nuestra presencia. El dinero ofrecido era muy poco, demasiado poco, pero los grandes palacios ya tenían su servicio y tampoco en ellos los criados bailaban al recibir su sueldo.

La exquisita y desagradable señora necesitaba nuestra presencia tanto por el día como por la noche. Se decidió que yo le serviría bien cada día después del almuerzo, hasta bien entrada la noche.

Solía encontrarme con ella siempre a la misma hora. Recién llegada, recién comida y relajada. Estoy segura de que antes de presentarse me observaba y vigilaba, oculta, en su morada.

Pronto la luz y la energía cambiaban, y su olor me llegaba antes de que se exhibiera entre ridículas alhajas.

Bajaba sigilosamente la escalera, intentando pasar desapercibida, deseando pillarme en un descuido para poder engullirme justificadamente.

Sus labios producían unos extraños sonidos, craqueando como una vulgar lechuza extranjera. Siempre era ininteligible su craqueo, que no sus oscuras intenciones.

Me asqueaban los extraños y azules faroles que ocupaban la parte alta de su cara. Me disgustaba el intento de elegancia, la estúpida y fingida diplomacia, y hasta el imparable goteo de la nariz afilada.

Apenas era un minuto lo que nuestra reunión duraba, aunque parecía un día entero de tortuoso martirio.

Por fin se marchaba.

Por fin salía por la puerta acompañada de las emanaciones y la maldad calculada.

Y yo allí me quedaba, deseando irme antes de que regresara.

Hasta que un día decidió que ya mi presencia no era necesaria, que dicho puesto otro ser ocupara, pues era consciente de todo lo que yo notaba.

Y es que tuve el don de ver en el fondo de su alma; por ello conozco la oscuridad en la que nada.

El recuerdo de su mirada, aviesa, no se marcha; aún me acompaña.

 

 

Publicado la semana 8. 19/02/2018
Etiquetas
Cazafantasmas , Experiencias pasadas , En cualquier momento , Recuerdos
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