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Asun García

Vanas Disertaciones

 

Hace tiempo que temo por mi vida. Me pregunto si sobreviviré a estos últimos ataques, ¡tan graves!

Tuve muchos hijos, para los que quería paz, progreso, y libertad. Pero no son más que unos egoístas desagradecidos, a los que no les importa nada más que ellos mismos. No me cuidan, ni me alaban. No me aman. No me respetan.

A pesar de ello, no puedo odiarles. No. Mi condición de madre me hace amarles, aunque por ello me duelan todas y cada una de las articulaciones.

En mi interior está contemplada cada pequeña peculiaridad, sin escatimar detalle alguno, pues ninguno es nimio.

Yo misma nací a través del dialogo. ¿Por qué entonces mis amados hijos no me han salido dialogantes? Han tenido cuarenta años. Mis diecisiete hijos no han parlamentado en todos estos años.

En plena madurez entiendo que son iguales, para nada dispares. Comparten siglos y siglos de historia, aunque lo nieguen incluso ante su pobre madre.

¡Ay! La convivencia. Esta nunca ha sido demasiado buena, he de decir que siempre se ha desarrollado entre un manipulador y estudiado victimismo por parte de unos y una desmesurada demostración de fuerza por parte de otros.

Como suele pasar en la mayoría de las familias, no se acuerdan de la sangre derramada, entre hermanos, del hambre de la última y cruenta guerra, entre hermanos; ¿y para qué? Para seguir cayendo de bruces en las mismas puntiagudas piedras. Siguen como hace cientos de años, ralentizando problemas; evitándolos; escondiéndolos; creando otros muchos más grandes, como los que nos ocupan.

¡Egoístas!

Os regalé democracia, y ahora, en la enfermedad que me afecta, creo que desapareceré siguiendo la estela de cada una de mis antepasadas.

En mi interior están detalladas todas y cada una de las posibles soluciones a los absurdos conflictos que les afectan. No es muy necesario cambiarme, ni reformarme, ni restaurarme. Quizás me vendrían bien unas cuantas actualizaciones y lo que es más importante, una buena actitud al estudiarme. Me han convertido en la más inflexible e intolerante de Europa.

Si me leyeseis bien…Si estos señores tan serios no tomasen para ellos los artículos que necesitan y no los aplicasen a su conveniencia…¡Ay! Otro gallo cantaría.

Algunos de vosotros sois muy ricos, otros muy pobres. Unos tenéis mucha agua, otros apenas. Otros sois muy serios, algunos bailáis y os divertís sobremanera.

Hasta que no entendáis que vuestro progreso es conjunto no solucionaréis nada.

¿Os he hecho yo así de intolerantes? ¿Os he hecho yo tan suspicaces?

Dios me asista en este trance.

Uno de ellos quiere operarme, otro prefiere que la infección se propague. Así ocultan faltas y errores.

No se dan cuenta de que me violan constantemente, puesto que me incumplen e interpretan erróneamente.

Tanto se interesan en mí y mis artículos, que me tienen harta; pues después de desnudarme para leerme, me interpretan a su exacta medida y a su más pura y estricta conveniencia.

Siento mi agonía, la cercanía de mis últimos días.

¿Me obligarán a aplicar la fuerza? Quizás mi más peligrosa articulación sea la que me lleve a la otra vida.

 

 

 

 

Publicado la semana 50. 10/12/2018
Etiquetas
Requiem, Mozart , Congreso Diputados , En cualquier momento , Ego
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