Semana
43
Asun García

Un Regalo Para El Monstruo

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Madrid, 01 de Diciembre de 2018

Las dos doctoras dirigían los pasos de la joven Eva. Esta andaba todavía con alguna pequeña dificultad, agravada por la admiración que sentía por absolutamente todo lo que la rodeaba.

A cada momento la increpaban, pues no tenía cuidado, hasta que decidieron sujetarla por ambos brazos para que no se cayese. Temían que acabase teniendo un accidente.

La navidad ya se anunciaba en las calles. Las luces y sonidos de la gran ciudad la fascinaban. Sonreía al ver a la gente, tan abrigada; y a los niños, tan felices y hechizados como ella, cogidos fuertemente de las manos por sus abnegadas madres.

La primera salida de la sala de experimentación había sido realizada con éxito. Caminaba junto a ellas, aprendía con una pasmosa rapidez sobrenatural y su estado de salud era excelente. 

La llevaban a casa, al apartamento que compartían desde hacía unos años, desde que la doctora Schmidt había aceptado dirigir la tesis de la doctora Marlon cuando aún era una estudiante de medicina más.Enseguida habían conectado, nada más conocerse.Una extraña energía las había unido inmediatamente, tejiendo fuertes hilos de imperecedera y sincera amistad.

Mientras caminaban, ambas pensaban en lo que habían sido capaces de hacer.¿Un milagro?¿Un gran logro?

A partir de un diario, herencia de la familia Marlon, habían creado a Eva. A pesar de los avances en ciencia de la actualidad, nunca lo hubiesen conseguido sin seguir al pie de la letra las indicaciones del gran científico, desaparecido de la faz de la tierra hace tanto tiempo. Sin duda alguna había sido un gran hombre.

Elisabeth recordaba cuando su madre le hablaba del extraño diario. Siempre decía que no debía tomarlo en serio, que se trataba de un cruel cuento, salido de la imaginación de un antepasado, capitán de barco, bloqueado en el Polo Sur varias semanas debido a los inmensos bloques de hielo que cortaban el paso a través del mar. La soledad le hizo desvariar, decía. Volvió contando una absurda historia, portando un extraño diario que había sido incapaz de destruir, y del cual no entendía nadie ni una sola palabra. Su contenido desafiaba las leyes de Dios. Nadie le creyó, a excepción de su hermana, quien se ocupó de mantener viva la historia.

Los acontecimientos habían sucedido hacía exactamente 200 años.

El extraño legado había pasado de generación en generación, hasta caer en sus manos.

Para ella, la vida de su antepasado novelada había sido una gran revelación. Había sido la confirmación de que el diario que un día heredaría contenía una gran verdad. Estudió medicina, especializándose en anatomía forense. Después empezó su Tesis, entrelazando la electricidad a lo signos vitales, a las células, a la creación de vida humana. Buscó a la mejor catedrática del mundo y consiguió que esta dirigiese sus estudios.

Se siente pletórica. Imagina a Dios usando la energía eléctrica saliendo de su mismo ser, a través del poderoso rayo, para crear al primer hombre y a la primera mujer.Y ella ha sido capaz de emularlo.

María pensaba en los retos que las esperaban a partir de ahora. Debían amarla, hacer que se sintiese muy amada. No la abandonarían a su suerte. Acatarían las consecuencias, fuesen estas las que fuesen. Siempre podrían quitarle lo que le han dado. Aun así no debían cometer los mismos errores que su antecesor. La educarían como se educa a una hija, instruyendo cuerpo y mente.

Unas palabras que había leído en el diario de su amiga le daban de vez en cuando vueltas en la cabeza:

“¿Soy su padre? ¡No! No es hijo de mis entrañas, no lleva mi sangre.No nació fruto del amor, ni del deseo, sino de la codicia y de un vano intento de imitar a Dios. No es un hijo lo que creé, sino un engendro, un cruel monstruo capaz de todas las imaginables e inimaginables vilezas “

<<No debió tener miedo. El miedo todo lo estropea.Si le hubiese hecho frente la historia hubiese sido otra.>>

Por otra parte, no podrán dar a conocer el fruto de sus experimentos. Quizás nunca puedan hacerlo.

Por fin llegaron a casa. Encontraron a un vecino en el portal, con el que intercambiaron saludos. Eva no lo había mirado, ni saludado. Se limitó a imitarlas, subiendo lentamente las escaleras, intentando no caerse. Era curiosa la interacción que tenía con lo que la rodeaba, si algo no le gustaba no lo miraba directamente. Se emocionaba solamente con lo extraordinario y lo bello.

Elisabeth abrió la puerta. Eva entró la primera, sonriendo ante el significado de tener una casa y una familia, explicado brevemente en el rellano.

No habían pasado ni cinco minutos cuando el citado vecino oyó un grito, seguido de unos pasos apresurados a través del corredor. Después el silencio se hizo el dueño, no sabe cuanto tiempo, no demasiado, pero a él le pareció que había pasado toda una eternidad, en la que diversos pensamientos cruzaron por su mente, como pedir ayuda, aporrear la puerta o llamarlas por teléfono.

La puerta se abrió de nuevo. Por ella salió la chica pelirroja, Eva, con paso firme y seguro, seguida por un hombre, muy alto y robusto, en cuyo rostro destacaba la marca de una enorme cicatriz. 

El Sr. Sánchez decidió llamar a la Policía. Después de llamar a la puerta insistentemente y al ver que nadie contestaba, derribaron la puerta. Las dos mujeres yacían en la cama del dormitorio principal, sin vida. 

 

 

 

 

 

Publicado la semana 43. 22/10/2018
Etiquetas
Frankenstein, Opera Rock , Octubre, mes del terror y los monstruos. , Por la noche, en otoño
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