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Asun García

¿Te conoces a ti misma? Entonces busca el Juego y Juega.

En la reunión familiar estaba ausente, perdida en el laberinto de emociones de la pasada noche, muy relajada. A pesar de no haber dormido nada su piel resplandecía. No tenía ni una arruga. Tampoco bolsas, ni ojeras. 

Le encanta el juego. Ojala lo hubiese encontrado mucho antes.

Se había convertido en otra persona. Apenas tenía pensamientos de su otro yo, de su antiguo yo. Le Parecía haber muerto y regresado, pero no a su rutinaria y tediosa vida, sino a otra existencia, tan divergente y asombrosa que no parecía real.

La metamorfosis se había completado con éxito.  La mariposa en la que se había convertido ya no le daba importancia a casi nada. Vivir con mayúsculas se había convertido en su gran lema.

Había sido capaz de superar cada una de las difíciles y arriesgadas pruebas.  Lo mejor era que se había divertido y se seguía divirtiendo mucho con ello.

No había abandonado. Por una vez en su vida era constante en algo.

No lo aconsejaba a todo el mundo, por supuesto, ya que era condición imprescindible tener la mente totalmente abierta.

Desde que lo practicaba, la vida era sencillamente genial. No esperaba nada, ni a nadie.  Vivía el momento presente. Qué más le daba a ella si su prima se estaba separando o si su vecina le ponía los cuernos a su marido. Todo ese “Sálvame” tan personal y ridículo le traía sin cuidado.

Había estado sumergida en un laberinto de emociones ajenas. La zambullían. Apretaban su cabeza para que no consiguiese sacarla del agua, para que fuese como ellos.

Ahora se daba cuenta de que no eran más que la manifestación de un eterno egoísmo de la “carne de psiquiátrico que no quiere sanar, solamente esparcir la infección. Se comportan como si fuesen virus y bacterias, invadiendo; coartando; cortando comunicaciones; expandiendo el veneno que les corroe por dentro; viviendo una vida de auténticos Zombis.

Siempre quieren más.

Ahora ya no hay lugar en su vida para ninguna persona tóxica. No se está solo si uno se quiere.

Jorge la ha sacado, sin saberlo ni pretenderlo, de ese oscuro mundo en el que se estaba ahogando. Se despertaba por la noche, buscando el aire que les faltaba a sus pulmones. Ninguna alergía, ninguna enfermedad, sí una terrible ansiedad, que no la dejaba vivir, arrastrándola a una existencia condicionada a los fármacos. 

El le habló de sexo, del buen sexo. De aquél que te ayuda a encontrar el camino verdadero.

<<Estás perdida, como yo lo estaba. Necesitas sacar todo lo que no te ayuda y encontrarte a ti misma.>>

Estaba sola, así es que ¿por qué no intentarlo?

Pinchó el link que le había enviado. Podía permitirse el lujo de que fuese un fraude, incluso de que la grabasen y la chantajeasen. Llega un momento en el que ya nada te importa. 

Después de darle muchas vueltas introdujo un nombre para su avatar. La creó sencilla, pues así es ella, sencilla.

El juego virtual la fascinó, por su realidad. Había sido necesario jugar online, definir sus gustos, sus pasiones, descubrirse a sí misma y conocerse. Hizo de la masturbación todo un arte. El anonimato consiguió que se desinhibiera totalmente. ¿Cómo no querer más? No tuvo que pensarlo mucho para pedir ser parte del Juego en la Vida real. Después de pasar una serie de pesadas, pero necesarias, pruebas psicológicas, le enviaron una misión tras otra.

Las primeras fueron muy excitantes y muy poco arriesgadas. Sexo con desconocidos; tríos; orgías;….Le encantaba verse después, grabada. Siempre tuvo la oportunidad de dejarlo, de abandonar libremente, sin ninguna traba.

Podía pulsar el botón rojo en cualquier momento. No lo haría nunca.

Nunca pensó que el sexo sin amor pudiese ser tan liberador.

Cuando llegó al Nivel 5 le propusieron el “bondage”, que no le apasiona, y el “masoquismo”.

En este nivel encontró de nuevo a Jorge, al que había echado muchísimo de menos. Se convirtió entonces en un maestro, en un Dios al que servir y adorar.

Cada golpe que recibe la libera de una evasión de la triste y anodina realidad. Cada vez que golpea se libra de una frustración, de una pesada carga. Ese momento en el que se abre una brecha entre un pensamiento y otro es, para ella, la magia de estar vivo.

Se ha convertido en una persona fuerte.

No necesita medicarse, ni visitar al médico.

No le duele nada.

Come bien, duerme bien y se relaciona bien.

Todo le va bien. ¿Qué más quiere?

 

 

 

 

Publicado la semana 38. 17/09/2018
Etiquetas
Magnetic Fields, Jean Michel Jarre , Más Platón y Menos Prozac , Cuando uno quiera , Despertares
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