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Asun García

Marieta o una niña Cualquiera

 

Marieta es una niña muy especial, a la que le gusta mucho leer, escribir, dibujar, y en general, vivir en un mundo de fantasía creado por ella misma al que se marcha cuando la realidad la supera y las cosas en casa se ponen feas; algo que pasa cada vez con más frecuencia.

Su padre hoy ha llegado muy pronto del trabajo. Al oír la puerta, ha salido corriendo a echarse a sus brazos, pero él la ha recibido con un triste “Hola”, y no con el abrazo que ella esperaba. Así es que se ha encerrado en su habitación, a sumergirse en la lectura.

Enseguida el padre levanta la voz. << ¿Qué le pasa?; ¡Otra vez no, por favor!>>.

No le cuesta imaginar lo que va a pasar después si su madre le responde mal, o si a él le parece mal cómo le responde; entonces la casa se llenará de gritos y chillidos durante un rato, y después, de intensos y duraderos llantos sofocados; y por último llegará la desgracia transformada en golpes y guantazos.

Como no puede hacer nada, se tapa los oídos con mucho, mucho, muchísimo algodón, hasta que ya no oye nada. Si no lo ve, ni lo oye, es como si en realidad no estuviese pasando.

Recuerda las ocasiones en las que ha intentado hacer algo y no ha podido, incluso ha empeorado las cosas. Un día llamó a una vecina, que no abrió la puerta pese a estar dentro. En otra ocasión llamó a la policía, y después su madre no quiso denunciarle, y al final fue ella la que pagó el pato, pues recibió reproches de unos y de otros, de todos; así es que prefiere no hacer nada, es mejor no meterse en el deprimente mundo de los adultos hasta que no se sea uno de ellos.

-¡Que Dios me libre de pasar por semejante trance!- susurra. ¿Me pasará a mí lo mismo?- Se pregunta, frunciendo el ceño.- Quizás mediante un poderoso hechizo pueda convertirse en una poderosa Hulk y defender a todas las mujeres que sufren en silencio situaciones parecidas. Está convencida de que es algo normal, el que los maridos un día se enfadan y dejan de querer a sus mujeres e hijos y por ello los maltratan impunemente. No puede entenderlo de otra manera, ¿cómo si no se puede explicar? ¿Qué han hecho ellos para que los trate así? ¿Por qué no les pide sencillamente lo que quiere?

 A pesar de su corta edad ha observado algunas situaciones muy ridículas, que no entiende. ¿Por qué su madre no puede ir con ellos a la piscina en verano?; ¿Por qué se calla cuando él se lo manda?; ¿Por qué a veces en conversaciones de adultos no puede expresar su opinión? ¿Es que no es nada ni nadie sin su permiso?

Bien pensado sus tíos hacen igual. Y a veces, Pablo, su hermano, le hace lo mismo, como si tuviese algún poder sobre ella. Le ha tenido que hacer la cama varias veces, ¿por qué? ¡Ah, claro!, porque es un chico.

Así, entregada a pensamientos y deseos de un mundo mejor, a sus diez años, sigue encerrada en su cuarto dibujando estrellas y mariposas de colores. Le encanta el silencio que ha podido establecer en medio de tan colosal batalla, ya que le permite crear mundos de igualdad en los que es una gran científica    que consigue crear una fórmula mágica, para que su papá cambie de humor, o para que su mamá encuentre la valentía necesaria para hacer las maletas y dejarlo solo en casa con sus berrinches.

Esto último es, sin duda,  lo que se merece.

 

 

 

 

 

Publicado la semana 29. 16/07/2018
Etiquetas
El Vals de Amélie,Yann Tiersen , Pura realidad , Siempre , La vida, Educación contra el machismo
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