Semana
22
Asun García

¡Despierta!

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Relato
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Siempre le había agradado la melodía que consigue crear el repiqueteo de la lluvia en el empedrado de las calles.

El agua bajaba calle abajo hacía la plaza, aprovechando la pendiente. Allí, los funcionarios públicos trabajaban a destajo para que las alcantarillas pudiesen tragar el inmenso caudal que amenazaba con crear un enorme lago en la glorieta, en la que los patos de piedra que decoran la fuente quedarían muy pronto seguramente anegados.

Está en casa, cómodamente sentada, en el alféizar de la ventana. Sus cabellos están medio sujetos por una goma, la primera que ha encontrado en los desordenados cajones del baño.

¿Es nostalgia lo que la consume? ¿O melancolía?

Una cosa o la otra, poco importa. Desde que ha perdido su trabajo apenas sale de casa.

Ha de decidirse a salir, a imprimir un currículo, y a solicitar un nuevo empleo. El mundo sigue girando. ¿Qué hará cuando se le acabe el dinero?

Lo demás no importa. Lo necesita; el dinero. Precisa pagar el alquiler, la luz, la comida.

Los charcos de agua que se forman en el patio dibujan círculos, modificando continuamente su tamaño, replicándose, expandiéndose; después simplemente desaparecen hasta que el agua se queda quieta en los charcos.

 

                          <<Si hubiese hecho algo antes>> piensa.

                   <<Si lo hubiese contado no me habrían creído.  Se             aprovechan de nuestra gran fortaleza para hacernos daño,           hasta que con el tiempo consiguen romper la paz que con                                     tanto trabajo hemos creado>>

 

                           Ha pasado los últimos tres años poniéndose en medio; resolviendo conflictos; creando débiles hilos de concordia. Sin embargo, la han acusado de llevarse mal con todos los que la rodean.

Vilipendiada, humillada, ridiculizada y degradada poco a poco de la mayoría de sus funciones, ha debido abandonar la empresa, cortesía de los que antes se peleaban entre ellos y ahora se han unido en su contra.

¿Tiene ánimos para buscar otro empleo? ¡No!

Evidentemente la culpa es suya. Todas las experiencias se proyectan, todo lo que nos sucede lo llevamos dentro, ya que nuestra realidad surge de lo más profundo de nuestro ser. Pero ¿de verdad los demás no tienen ninguna responsabilidad? ¿De verdad?

Por fin la lluvia se debilita, vencida por una ligera brisa que empuja las nubes hacia otros lugares.

Ensimismada como está no ha visto al arco iris lucir sus colores, brillando para ella. Aun así la magia la despierta.

-¡Baila! ¡Arréglate! ¡Sal a la calle!- se dice a sí misma. -Haz lo que quieras, ¡cómete el mundo! Nunca es tarde para empezar de nuevo.

 

Publicado la semana 22. 28/05/2018
Etiquetas
Wide-Away, de kate Perry , La vida, Relaciones Laborales , En cualquier momento
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