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20
Asun García

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Madrid, año 2058

El Periodista tiene permiso para hablar, pues ha empezado la retransmisión en directo del Juicio. 

"La sala del juzgado está a reventar. Hacía mucho tiempo que un caso no levantaba tantas ampollas en la opinión pública. Después del famoso caso de los Lobos, que duró tantísimo tiempo, ya no se había vuelto a juzgar a un hombre por un caso como el que acontence,de denigrante machismo.

Se pensaba que este tipo de actuaciones ya no existían. En verdad la mujer se ha emancipado, después de tantos y tantos siglos de retrógrado patriarcado. Y es digno de admirar el grado de igualdad entre ambos sexos, sin feminismo alguno ni anticuado machismo.

Pero ha aparecido con el tiempo un garbanzo negro, un asesino en potencia, de los que planean su estrategia en las más oscuras sombras y rincones. Este caso no llegó a tanto, pues resulta que el asesinato, el último peldaño que suben estos execrables seres, es la culminación de una serie de actos y comportamientos previos. Empiezan muy suave, manipulando a la víctima a través del maltrato psicológico, y poco a poco van escalando posiciones. Si les dejamos "

Después de una larga espera, traen al reo a la sala. Todos se levantan, en silencio, mirando al procesado. ¿Es igual que las demás personas? Camina con la cabeza gacha, queriendo sin poder ocultar su rostro. Todavía hay un rastro de arrogancia en su rostro, de infudada superioridad. 

El fiscal toma la palabra, una vez se han sentado todos y se ha pedido por segunda vez silencio en la sala.

-Señores, nos encontramos de nuevo ante un caso de "violencia de género",- dice, subrayando con la voz las últimas palabras,- de los que no se juzgaban hace la friolera de 40 años, antes de la gran reforma.

El sujeto en cuestión, aquí presente, se permitió criticar duramente a su mujer en varias ocasiones ante muchas personas. Las dos primeras se quedan en el aire, pues no fueron grabadas, y es bien sabido que no basta con el testimonio de un par de testigos, sino que  es también necesario aportar las correspondientes pruebas.

El sujeto comenzó a verse con otra mujer. Hasta aquí nada de especial, lo interesante es que nunca pensó en informar a su mujer y separarse de ella, como dicta la Ley. Quizás fuera porque el dinero para mantener la casa lo ganaba la esposa.

El señor se permitió enseñar y lucir a la amante a su grupo de compañeras de trabajo, exhibiéndola y jactándose de engañar a su amante esposa. Después empezaron los comentarios grotescos, ya en desuso, de otra época. Y la denuncia se produjo cuando al juzgado se remitieron los archivos de los comentarios que el marido hacía en su entorno acerca de la esposa, ignorante y ajena a todo lo que ocurría a su alrededor.

A continuación van a escuchar la prueba principal. Señores del tribunal, les ruego estén muy atentos al comentario que ha dado lugar a la denuncia y al juicio en el que estamos.

Se ruega silencio.

 

-Todas sois igual de guarras que mi mujer. ¡Todas!. Tú también; ¡no me mires así!. Cuando recojo la ropa del tendedero me dan vergüenza sus bragas. No sabe lavarlas. ¡Se las tengo que lavar yo! Me cuesta media hora realizar tan indigna tarea y tengo que frotar y frotar de lo sucias que están, ¡la muy cochina! Yo creo que ni se lava; me da un miedo asomarme allí abajo….

 

-Señores del Tribunal, La Fiscalía del Estado Español solicita para el imputado veinte años de prisión. Evidentemente no reclamamos cuantía económica pues el acusado vivía a costa de la defendida. Sería del todo incongruente.

 

El Sr. Abogado,

-Estimado Tribunal, me presento ante ustedes para comunicarles que mi cliente se declara culpable de todos los cargos imputados. Asimismo solicitamos tratamiento psicológico y aceptaríamos cualquier medida que el tribunal considere oportuno imponerle para aprender de lo sucedido.

El Juez,

-El Tribunal Popular ha considerado que la pena de veinte años requerida por el Fiscal es justa al daño producido.

Entrará al Penal de máxima seguridad, en el que será continuamente evaluado y recibirá la correspondiente ayuda psicológica para tratar la terrible enfermedad que padece.

Si al cumplir el plazo estimado no estuviese preparado para salir a la calle y reinsertarse en la sociedad, un juzgado deberá estimar cuánto tiempo deberá permanecer in situ, poniéndose de acuerdo con el equipo de psicólogos del Estado y el Director del Centro Penitenciario.

Se levanta la sesión.

 

 

 

Publicado la semana 20. 14/05/2018
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The unforgiven, de Mettalica , Lo que debería ser en la vida, Justicia , Siempre que se quiera , Golpes fuertes al machismo
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