Semana
19
Asun García

Caravana de Mujeres

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Relato
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Violeta ha viajado a México varias veces este año, con la maleta nueva, herencia del padre, al que le hubiese gustado viajar y salir de Honduras aunque solamente hubiese sido una vez en su vida, tan pobres eran. Y la situación no ha cambiado demasiado, siguen estando igual de desesperados. Apenas les llega el dinero para vivir decentemente y los viajes son muy caros; pero ha de buscar a su niña, es lo más importante en su vida, ¡su niña!, a la que no ve hace muchos años.

Las caravanas de mujeres se están haciendo muy populares. Gracias a la unión y protesta de tantas familias reciben ayuda del estado y de los vecinos, que aunque nada tienen, todo lo dan para que ellas puedan partir a buscar a sus hijos.

La gente joven se marcha del país a buscar nuevas oportunidades en el primer mundo, aunque muchos no llegan, quedan atrapados en enormes telas de araña de las que la mayoría ya no regresa. Las arañas se aprovechan de la ilegalidad de las personas y las cautivan, aprovechándose de ellas hasta dejarles secos.

Gretel, así la llamó cuando le vio la carita al nacer, en honor al cuento que sus padres le contaban cuando era niña.

Su Gretel decía que allí no tenía futuro, que si se iba unos años a Estados Unidos ganaría mucho dinero y volvería rica y les compraría una casa…

A veces piensa que fue un error ponerle Gretel. Ahora su niña está perdida y aunque sabe que no es cierto, siente que la ha abandonado a su suerte, como aquellos padres que dejaron a sus niños en el bosque a merced de lobos y alimañas y encontraron refugio en una cabaña en la que vivía una bruja. Tienen todo en común, el hambre; la miseria; y la culpa por no haber podido darles a sus hijos más que un techo que cualquier día se les caerá encima.

Ha vuelto a Honduras con el alma hueca, desesperada. Nadie la ha visto, ni en los burdeles. Las mujeres de estos lugares suelen colaborar con ellas, a escondidas. A más de una chica la ha encontrado su madre en un prostíbulo, encerrada bajo llave. Las sacan a escondidas y las ocultan en las caravanas hasta llegar al país, pues las autoridades, si las encuentran, las devuelven a sus nuevos “amos”.

Hoy ha recibido una llamada del agregado del gobierno en aquél país de los demonios. Por fin sabe algo, aunque sea que está muerta.

Después de tres días de intenso luto, un enorme camión militar ha traído el cuerpo de su niña. Los militares no se han marchado inmediatamente, sino que han esperado hasta que la horrible caja de madera en la que la han metido está cubierta de tierra en el cementerio. ¡Como si les importara!

-“Es mejor así”, le dicen.

Será mejor para ellos, que no tienen corazón en el pecho. ¿Cómo pueden negarle a una madre dar un último beso a su hija muerta?

La curandera le ha dado hierbas e infusiones, e insiste en que la niña no está muerta. No para de decirlo.

Y no está muerta, porque ha llamado al pueblo y ha hablado con su madre, su padre y sus hermanos. Dice que está bien y que intentará escapar del lugar en el que la retienen, que no se preocupen….

Han pasado ocho meses.

Y no ha vuelto a saber nada más de ella.

¿Seguirá perdida mi Gretel? –piensa, a los pies de la tumba de una desconocida cuya madre quizás también la esté buscando.

Irá siempre a hablarle y a contarle la evolución del operativo de “las caravanas de las mujeres” de Honduras, y de las chicas y chicos que recuperan. Quizás si su hija muere le entreguen su cuerpo a otra desesperada madre y esta la acompañe y cuide también siempre su lecho.

 

 

Publicado la semana 19. 07/05/2018
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Música del Bueno, el feo y el malo. Música andina , Actualidad , Siempre para que no caiga en el olvido, para tener presente esta lacra , Si las mujeres no hacen nada, no se hace nada
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