Semana
13
Asun García

SANTAS MORTIFICACIONES

Género
Relato
Ranking
2 119 4

Añoraba las semanas santas de su infancia en las que la luz se hacía de repente diáfana, quizás queriendo celebrar la resurrección de Dios y de su palabra.

En los pueblos apenas se oía nada, salvo los tambores; y el olor a cera todo lo impregnaba. 

Ahora solamente él se flagela, penitente; siguiendo al sagrado Cristo, descalzo y medio desnudo, por las frías y oscuras calles del pueblo antiguo.

Las palabras salen muy perezosas, pues es fácil que falte el aliento después de descargar el flagelo. Es inevitable recitar el rosario en perfecto silencio; perpetuado de ese modo por las siniestras y oscuras calles en breves susurros y así convertido en breves plegarías recogidas por el viento.

El Ecce Homo se balancea, vestido con una túnica violeta. Es portado por hombres fuertes, de espaldas anchas, con la cara y manos totalmente cubiertos, anónimos. Cargan con la imagen, como él cargó con todos nuestros pecados, mientras el Cirilo se clava hondo y profundo en la pierna, molestando. Aunque no horada la piel, la presión les marea.

Les duele y agobía el sufrimiento del Señor, cuya imagen clama ya resignado al cielo.

-Señor, ya no hay vanidad en mi mente, ni pasión alguna. Aun así, te seguiré siempre en tu tormento.

Se aplica ahora el látigo de cuerdas que termina en varias puntas, al principio con entusiasmo y después con moderación, no sea que el dolor lo convierta en ególatra al imitar la pasión.

Tanto sufro recordando  tu padecimiento, mi señor, como flagenlando mi cuerpo. Escúchame, pues quizás los que me observan recelen de mi amor a Cristo nuestro Señor y un día consigan que cese en mi acción. Pues ellos sufren por banalidades y aun así se permiten criticarme. Por qué no entienden que si es posible dejar de comer para ponerse un vestido que ya no nos cabe, también es loable afligirse por la muerte y pasión de Dios. Permíteme Señor seguir acompañándote y ofreciéndote todo mi amor,  pues ahora mi alma ya no es oscura, sino que vuela liviana por el alto y ancho cielo, ligera como un pájaro, vacía de todo temor, rencor y sufrimiento. Y desde lo alto siento la dulzura del amor que nos profesas. 

 

 

 

 

Publicado la semana 13. 26/03/2018
Etiquetas
Tamborada, Musica Sacra , Semana Santa Española , Semana Santa , Amor, Flagelaciones
Compartir Facebook Twitter