Semana
11
Asun García

Con Los Pies En La Tierra

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Relato
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La ministra acude al centro de la ciudad acompañada por su chofer, a la zapatería que le han recomendado. Dicen que es una experiencia única.

Elige un par de preciosos zapatos, ideales para el vestido rosa palo que compró en París y que aún no ha estrenado.  El color le ha gustado mucho, un rosa fuerte muy elegante. Y el tacón no importa, ¡una mujer ha de llevar siempre tacón!

-Póngame estos.

-Señora, no son para llevar. Son unos zapatos experimentales. En nuestro establecimiento ofrecemos vivencias. Pase por favor.- le indica la dependienta- Aquí podrá vivir la experiencia asociada a ellos a solas.

-¿Experiencia? Bueno, ¡habrá que probarlo!, aunque no me imagino qué experiencia te pueden dar unos zapatos que no luces en ningún lugar y a los cuales nadie más que tú ve. De acuerdo, adelante.

-Ha de firmar usted un contrato. Ya sabe, la empresa no se hace responsable de lo que pueda usted sentir, es tan subjetivo…..

La ministra no se lo podía creer, debía tratarse de un engaño.

Los zapatos se adaptaron inmediatamente a sus pies. Entonces y para su sorpresa, una pantalla se encendió. Una televisión le mostró a una mujer que calzaba esos mismos zapatos. Empezó a sentir lo que ella sentía. Muchísimo dolor de pies, pues iba caminando a una entrevista de trabajo, no le llegaba para un taxi. Y hacía mucho calor. Y el señor que la entrevistó le hizo una obscena propuesta que por supuesto no aceptó.

Sintió la frustración que supone no encontrar un trabajo para ganarse la vida, y la impotencia de no poder hacer nada contra tipos como ese.

Por fin llegó a casa, pero no se quitó los zapatos, pues debía salir escopetada a recoger a los niños del colegio. Aunque primero recogió la cocina, sacó la ropa de la lavadora, barrió el suelo, hizo la cama y entonces sí salió literalmente corriendo de casa porque llegaba tarde a recoger a los niños.

Primero acudió a la escuela y después a la guardería, a por el pequeño. Después fueron al supermercado a por el pan, luego a casa de vuelta …. Y toda esta odisea se realizó con los zapatos puestos.

-Pero quítate los zapatos, mujer- pensó la ministra.

Los niños, que no comen; el marido, que no llega; los niños, que no duermen la siesta; el lavaplatos que no se carga solo….y ha de ir a otra entrevista de trabajo, con la misma ropa y los mismos zapatos. ¡No tiene otros!.  Esta vez le ofrecieron el salario mínimo. ¡Dios, con lo preparada que está!

Al final del día, la ministra llevaba los pies hinchadísimos y encontró un enorme placer en ponerlos en el frío suelo.

No sintió solamente el malestar de los pies cansados. Fue algo mucho más profundo, pues se le  quedó dentro la rabia que la señora no expresó, la impotencia de no haber podido hacer nada contra la injusticia a la que fue sometida, el malestar que sintió al vislumbrar un futuro incierto y negro….

<<Ya ha acabado, menos mal que ha acabado. >>

La atenta dependienta abrió entonces la puerta y se sentó a su lado, ofreciéndole hielo para bajar la hinchazón de los pies, exagerada debido a la falta de costumbre de caminar tanto.

Le entregaron un documento, ya firmado anteriormente. Cuando leyó la letra pequeña no pensó en que sería tan grave. ¿Cómo va a hacerlo?

Tiene una semana para cambiar una de las leyes injustas que afectan al sexo femenino o para crear una nueva que las proteja mejor de lo que lo hace ninguno de los estatutos y normas vigentes.

Si no lo hace, su mundo cambiará. Su vida se convertirá por arte de magia en la vida de la mujer a la que ha estado viendo por la pequeña pantalla.

¿Lo conseguirá?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicado la semana 11. 12/03/2018
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Warpigs , Ministras de compras acompañadas por su chofer, Ministros no viven la realidad, Dia a dia de una mujer , En cualquier momento, En el bar, Con las amigas , La vida, El Trabajo, La igualdad
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