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antoncaes

Mi vecino del segundo

A un nuevo vecindario he venido a vivir,

sin querer a mi vecino del segundo he conocido,

me equivoque de piso,

pues yo vivo en el tercero.

Metí la llave en el segundo

y un energúmeno me ha salido,

como se ha puesto el tío vaya me ha liao,

por haberme equivocao.

La del primero,

que nos ha sentio,

de risa se ha partio.

—buena la has liao vecino, con la iglesia te has topao. Este es de armas tomar me cuenta sin más.

Tiene un corazón de oro,

ni late, ni tañe,

la sangre le hierve en las venas,

y eso, eso que le sale de las orejas,

es el vapor que se le produce en su frío corazón.

El día que este muera,

se van a pelear en el cielo y abajo Satán,

estoy segura que cuando éste llegue,

se jubilara y con los del inserso se ira,

para no tenerle que aguantar.

Dicen que Satanás es un ángel caído,

pero para mi que se arrojo del cielo,

cuando el primero de la sangre de hielo de este Adán,

allí fue a parar.

A su árbol genealógico las raíces se le pudrieron,

y las ramas lacias,

van dejando caer a su parentesco,

como manzanas podridas caen al suelo.

Una mañana vino el cartero,

a traerle un certificado,

ahora el pobre certifica que no hizo nada,

que solo toco el timbre,

que si lo llega a saber antes,

a una jauría de perros se enfrenta,

ya no es el de antes,

que venia cantando,

“le traigo una carta, con agrado y esmero”.

Ahora llega temblando como si estuviéramos en enero.

Si vecino, así es el del segundo.

Al que has conocido el primero.

Publicado la semana 33. 13/08/2018
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Género
Poesía
Año
I
Semana
33
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