Semana
03
antoncaes

Cuando todo empezó

Género
Relato
Ranking
0 71 2

Aquellos seres transformados, ya no eran personas, ya no eran muertos. Llamarlos muertos vivientes era algo ilógico, irreal, los muertos no viven, ¿Como llamarlos? Zombies, ¿Qué es un zombi? Alguien que tuvo una vida y que ya no le queda nada, ni vida, ni alma, tan solo un cascaron vacío de carne pútrida y huesos.

Así esta el mundo ahora, tan solo quedamos unos pocos cientos, quizás miles de personas, huyendo constantemente de estos seres, tratando de evitar ser mordidos y pasar a engrosar la lista de los no muertos.

Llevo ya ocho meses desde que estallo todo, cada día que pasa es como nacer de nuevo, no sabes si llegaras a ver un nuevo día.

¿Que como comenzó todo? Nadie  lo sabe, nadie que este vivo al menos. Pero tal y como yo lo veo, por un mordisco de algún espécimen de laboratorio, si no ¿Cómo? ¿Por acción divina? Como nos querían hacer creer los religiosos, la iglesia. Hasta que fueron mordidos y se convirtieron. No los salvo ni dios, y nunca mejor dicho. Pero todos hemos sufrido las consecuencias de algún loco, ateos y religiosos.

Estamos en junio del 2025 cuando empezó en el mes de noviembre pasado todos pensaron o pensamos que era algo puntual, que sería como una epidemia de gripe, tendría un punto creciente y después descendería hasta desaparecer o al menos que sería controlado. Craso error, todo se fue al garete. Al comienzo del mes de enero coincidiendo con las fiestas navideñas en todas las misas de todas las parroquias, de mi ciudad, el cura decía que era un designio del señor, coincidiendo con la época de su nacimiento en Belén. Que el hombre estaba pagando sus pecados en este mundo que se había echado a perder.

El invierno fue duro, no había donde ir con el frió, la nieve, la lluvia y sin apenas comida. Viviendo como ratas de alcantarillas, saliendo a buscar algo de comer y agua. Las noches heladas sin poder encender fuego por miedo a ser descubiertos por los zombis que no descansan, no duermen, solo cazan y comen. Como lobos en manada te acorralan y acabas entre sus dientes, pasando a ser uno de ellos.

Tuve suerte, en parte, me refugie en la casa de la cultura, un edificio sin ventanas al exterior, las puertas de emergencia eran de chapa y solo se podían abrir por dentro, la principal tenía una reja que impedía el paso a aquellos seres. Era un edificio de tres plantas que albergaba varias salas, biblioteca, sala de lectura, sala de vídeo, un pequeño auditorio y servicios. Cuando todo comenzó al ser vísperas de fiesta estaba abierta, aunque poca gente la visitaba y menos habiendo estallado el holocausto, por lo que vi la mejor opción como refugio, aún así tuve que limpiarlo de varios zombis, eran adolescentes que debían de sentirse mal cuando se convirtieron, alguno de ellos debió de ser mordido antes y no debió de darle importancia o yo que se como, pero el caso que allí estaban, chicos y chicas jóvenes convertidos en zombis en una casa de cultura y yo allí con una barra de hierro acabando con ellos. Cuando mate al último que no debía de tener más de dieciséis años, acabe vomitando todo lo que tenía en mi cuerpo.

Estuve dos días enteros sin poder moverme de allí, sin comer, tan solo bebiendo agua del grifo hasta que se fue la luz y dejo de salir el agua, se debieron de apagar las bombas y dejaron de bombear el agua de los depósitos. Me vi obligado a salir a buscar agua y comida.

Como era posible que todo hubiera cambiado tanto en solo un par de días, no había ni un ser vivo por ningún lado, habían saqueado las tiendas de comestibles, las cafeterías, todo era un caos.

Solo se veían zombis por doquier, tenía que ir con sumo cuidado, sin hacer ruido para no atraerlos. Sin saber donde esconderme por miedo a que dentro hubiera alguno, aunque era raro que no los hubiera atrapados en las casas, en los locales.

Conseguí algo de comida en una tiendecita chica de las de barrió y agua del deposito de un edificio de cuatro plantas. Que cosa rara, lo tenia en un cuarto en el bajo, en vez de en la azotea, como es lo lógico, por lo que al cortarse la corriente la bomba que enviaba el agua a los pisos superiores dejo de funcionar por lo que el deposito estaba lleno, así que llene varías garrafas y me las lleve.

También conseguí mantas y algunos enseres para poder calentar un poco la comida, me vi obligado a hacer fuego en un rincón de una de las salas, sin ventilación, tuve que hacer un agujero en la pared para que el humo saliera y no asfixiarme allí dentro.

Así viví o sobreviví hasta bien avanzada la primavera, hasta que las temperaturas subieron lo suficiente y poder viajar, no se donde pero debía salir de allí.

Porque allí ya solo olía a muerte y putrefacción.

Publicado la semana 3. 19/01/2018
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter