Semana
15
antoncaes

La oscuridad ha vuelto

Género
Poesía
Ranking
0 85 1

La soledad me envuelve,

no siento mi respiración,

el aire caliente de mi pecho

no empaña el cristal de la ventana.

 

Debo de seguir durmiendo,

desde mi cama,

no se ve la ventana.

Abro los ojos de nuevo,

y veo,

gente a mi alrededor,

se que están ahí,

por que los oigo hablar en murmullos,

que atronán mis oídos.

 

¡Callad! No veis que estoy dormido,

¿Que hacéis aquí?

¿Alrededor de mi cama?

Marchaos y dejadme tranquilo.

 

Alguien cierra las contraventanas,

la oscuridad me envuelve.

—Espera, no hay contraventanas en mi casa—

Grito en silencio.

¡Abrid!

¿Que queréis de mi?

Si es una broma,

dadme la oportunidad de reír.

 

Noto como me balanceo,

siento que me elevan del suelo,

dejadme.

¿Dónde me lleváis?

Me suben a un coche,

oigo el ronroneo del motor,

siento el movimiento lento,

los baches del asfalto.

 

De nuevo el ser elevado del suelo.

¡Ese olor!

A cera caliente, incienso.

Vuelve el murmullo de la gente,

cientos de voces al unísono entonando

una retahíla de incoherentes soniquetes.

 

Llueve,

oigo como el agua golpea contra la ventana,

me relajo,

su sonido siempre me ha agradado,

¡Huelo a flores!

Una mezcla de sus olores llenan mis fosas nasales.

Margaritas,

gladiolos,

crisantemos,

e incluso helechos,

todos juntos se retraen en mi memoria.

 

¡Esas voces!

Vuelven los murmullos ahora más altos.

¿Qué dicen?

No, no puede ser cierto.

Debo estar soñando,

quiero despertar.

 

Vuelvo a sentir ingravidez bajo mi cama.

A pesar de sentir el mullido colchón bajo cuerpo.

Otra vez el rodar de un coche,

Lento, pausado,

como si las prisas se les hubiese acabado.

 

Se acabó.

¡Abrid la ventana!

Necesito ver la luz del día.

 

El vehículo para,

siento como mi cama se desliza por una plataforma.

Abren la contraventana

¡Por fin! La luz me inunda de nuevo, el sol me da en la cara calentándome.

No me había dado cuenta del frío que hace,

siento que estoy helado a pesar de estar arropado hasta el cuello.

 

Veo las caras.

¡Esas caras!

Las conozco todas.

¿Qué hacen?

Desfilando una a una por delante de mi ventana.

¿Qué murmuran entre dientes?

¡Ella!

Esta aquí.

¡Ha vuelto!

Se fue y ha vuelto.

 

Siento una gran emoción.

Pero no siento el latir de mi corazón.

Debería haberse desbocado.

Como cuando nos conocimos.

Como la primera vez que me beso.

 

 

Pero nada,

no siento nada en mi pecho.

Se acerca a la ventana y me da un

beso a través del cristal,

leo en sus labios un ¡Te quiero!

 

Aún hay esperanzas

de que todo vuelva a ser como antes.

Antes de…

 

¡Ahora lo recuerdo!

Han vuelto ha cerrar la contraventana.

La oscuridad ha vuelto,

el último rayo de luz se ha desvanecido,

con él.

La esperanza.

Publicado la semana 15. 13/04/2018
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter