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ALBATROS 2705

LA FUERZA DEL DESTINO

Esta historia no tendría ninguna relevancia, sino me hubiese ocurrido a mí. Lo sucedido, casi seguro, algún que otro enamorado le ha tocado sufrir. Con dieciocho años, me enamoré de una joven burgalesa que, a todas luces y a ojos de todos, era un ángel. Si, de aquellos que lucen dos alas y que a pesar de que están entre nosotros, no los reconocemos.

Nuestro encuentro había comenzado en el instituto, que había en el parque de La Ciudadela. Diez catequistas rodeados de un grupo de niños, a los que preparábamos para recibir la primera comunión. Sin perder tiempo, dimos comienzo a las clases.

Jóvenes, como todos éramos, al finalizar las dos horas previstas y ya los chicos y chicas con sus respectivas familias, nos pusimos a jugar al baloncesto entre nosotros. Las chicas no se quisieron quedar atrás y se convirtieron en nuestros rivales. Luego, todo sudorosos, posamos en una fotografía, que tiempo más tarde acreditó lo que ocurriría.

Los hechos, que en ese momento nadie pudo prever, se sucedieron de manera rápida e inesperada. Después de la celebración del cumpleaños del vicario, tomamos el camino de regreso, momento en el que nos encontramos con Visi y su amiga.  La joven daba muestras de no encontrarse bien. Pero, aun así, no deseaba volver a casa.

Cercanos a esta, ella echó a correr. La seguimos en la distancia no queriendo agobiarla. Uno de nosotros, la acompañó en el ascensor hasta la puerta de su casa, de donde instantes más tarde, saldría su hermano en busca de un médico.

Al día siguiente tuvimos la noticia de su fallecimiento. El ángel había volado hacia lugares más acordes con la calidad del espíritu, que la envolvía.

Publicado la semana 84. 05/08/2019
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Relatos , En cualquier momento
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