31
ALBATROS 2705

LA FINA LINEA DE LA LEY

La sala del primer piso se encontraba en plena efervescencia. El humo de los cigarrillos se extendía por la superficie una pesada niebla. En la única mesa ocupada, se jugaba una partida importante de póquer y nadie quería perdérsela. Alrededor suyo, cantidad de curiosos esperando el desenlace final. Aquello era más que un juego, puesto que inclusive podría irle la vida a uno de los dos jugadores que quedaban.

Martin sabía lo importante que era no perder aquella partida. De suceder se vería obligado a aceptar ciertos compromisos, que no le eran agradables. Ya que había perdido una importante cantidad de dinero, que había sustraído del sucio desván de la comisaría. Estos fondos eran la prueba de una importante redada efectuada hacía años y que pensó que nadie se daría cuenta.

Por su parte Eloy quería tenerlo atado. Un agente de aduanas en el aeropuerto le permitiría poder pasar la última de sus operaciones importantes de cocaína.

Mientras esto sucedía en la sala superior, en la planta baja del local un mexicano tocaba con su iguana una ranchera en la que hablaba de los dorados campos de trigo. Aurelio, que así se llamaba el interprete, era un policía camuflado que investigaba a Eloy por actos de corrupción.

Este sabía que dentro de aquella guarida estaba lo que precisaba para detener a Eloy, pero desconocía la presencia de Martin.

En la sala la partida seguía rodeada de curiosos. Con el descarte llegó la hora de pedir carta: Martin dos y Eloy una.

El miedo se apoderó de Martin. Mientras el sudor corría por su cuerpo, las manos permanecían crispadas, los ojos a punto de salir de sus órbitas…

Ambos cerraron sus apuestas poniendo todo su capital en el centro de la mesa. No quedaba un solo dólar al lado de los jugadores. Ahora solo quedaba saber quién ganaba o perdía.

Eloy puso sus cartas sobre el tapete: cuatro reyes. El rostro de Martin se relajó, levantó sus cartas: cuatro ases. ¡Había ganado!

Pero Eloy, al que no le gustaba perder, llevó sus manos al interior de la chaqueta en busca de su arma. Aquel movimiento le perdió. Martin sacó la suya y ambos dispararon.

Cuando Aurelio llegó a la sala se encontró con un cuadro dantesco. Ambos habían resultado muertos. No le costó averiguar que el oponente de Eloy era policía. Nuevamente un servidor de la ley había traspasado la frontera

Publicado la semana 83. 29/07/2019
Etiquetas
Relatos , En cualquier momento
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
II
Semana
31
Ranking
0 181 0