04
ALBATROS 2705

LA SOMBRA GRISÁCEA

Manuel, que llevaba varias horas recorriendo “El Tubo” (barrio típico zaragozano en pleno casco viejo de la ciudad), quiso hacer la última consumición de aquella noche.  “El Arrabal” le pareció el bar adecuado para ello.

A pesar de la hora que era, el lugar estaba sobradamente concurrido de parroquianos, en busca del placer de las tapas variadas que servían. El veterano camarero de la barra, con cierto aire de disgusto, ante el estado en el que Manuel se encontraba, le sirvió la última copa de vino.

Cuando este abandonó el local, hacía más eses que un ciclista en plena subida a un puerto de montaña. En su caminar hacia su domicilio, estuvo a punto de caer al suelo en varias ocasiones de tal manera que, en la última para evitarlo, tuvo que sujetarse fuertemente a una farola.

La sombra grisácea, que hacía rato le seguía, se paró ante Manuel. Este la miró con los ojos desorbitados, como estuviese viendo a un demonio. Sin embargo, se dirigió a ella diciéndola:

—¡Joder María!, ya sé que estoy borracho, pero por una vez déjame hacer lo que quiera.

La sombra permaneció en el más absoluto silencio. Al no recibir respuesta, el hombre se envalentonó y volvió a dirigirse a ella.

—Menos mal que por una vez, eres buena chica y mantienes la boca cerrada. Anda, déjame acabar la fiesta en paz.

Manuel creyó, que María había comprendido quien era el que decidía, así que no entendió del porqué de la bronca, que de esta recibió cuando llegó a su casa.

 

Publicado la semana 4. 23/01/2018
Etiquetas
En cualquier momento
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
04
Ranking
0 478 1