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ALBATROS 2705

MERLÍN Y SUS PERSONAJES

Merlín era un jovencito de seis años, al que conocí en circunstancias no muy agradables para él y su familia. Por supuesto, que dicho nombre no es el suyo, sino el qué a través de una continuada relación, producida por mis visitas casi diarias a su domicilio le adjudiqué, puesto que yo era su médico de cabecera.

De su enfermedad como es lógico y sabido, nada os puedo contar ya que forma parte del secreto profesional. Solo os diré, que la temperatura le subía con frecuencia entre cuarenta o cuarenta y un grado y se le tenía que medicar para bajarla a niveles normales.

Pero Merlín era un chico inteligente. De todos era conocida su afición a la lectura de manera, que diariamente le proveían de nuevos cuentos o novelas. Y aquí comenzaba su historia. 

Fruto de los personajes que iba leyendo, en su interior se forjaban unas historias paralelas, en las que él era el protagonista. Así que, cuando la fiebre subía, en su imaginación crecían las posibilidades, para que aquel emprendiera una nueva aventura.

Así, se convertía por la fuerza de la temperatura, en “el guerrero del antifaz” y colaboraba en su lucha contra todo los sarracenos, turcos, etc. Para más tarde convertirse en Miguel o en el sultán de Argel. Este último, protector de mujeres, campesinos, niños y pobres, a los que con sus proezas luchaba contra la injusticia.

Días más tarde se convertía en el detective Roberto Alcázar o su ayudante Pedrín con los que colaboraba desde su fantasía. Los crímenes que se le presentaban, eran resueltos como si fuese el gran Poirot o Ágata Christie.

Y así día tras día, fue forjándose una doble identidad en su interior. O bien asumía el papel de bueno al servicio de la ley o bien pasaba al otro lado de esta, convirtiéndose en el más peligroso de los delincuentes.

Pero el tiempo acabó, por hacerle llegar a una simple conclusión. Si en las novelas que había leído, el bueno era el que se llevaba los méritos y el reconocimiento de la gente, no valía la pena arriesgarse a ser despreciado por todos por unos simples billetes, y encima tener que ir a parar a la cárcel, donde no los podría hacer servir.

Hoy día continúa fantaseando con diversos personajes. Eso sí, ya no se cuestiona de qué lado de la legalidad debe encontrarse.

Publicado la semana 25. 20/06/2018
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Relatos , En cualquier momento
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