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ALBATROS 2705

MIL DISTANCIAS

Van pasando los días y cada vez con más decepción, siento la falta de tus besos y el notar los latidos de tu corazón. Sentir mi contacto con tu piel, tus labios posar en los míos, gozar de tu sonrisa como dulce miel, que me conducirá por profundos ríos.

Pero, hay, que nos han puesto distancias y amordazadas nuestras bocas. ¿Qué haremos ahora dulce amor? Piénsalo, mientras las olas te mojan.

Yo no quiero olvidar el sabor de tus besos, ni el placer que tu cuerpo provoca. Eso no sería más que matarme en vida. Y sé que tú lo mismo quisieras, y eso sí que es lo que importa.

La gente de nuestro país es de las que te abrazan y besan, eso era así hasta que han apagado esa llama, detrás de decir que abrazos y besos matan. No, no puede ser que matemos todo símbolo del amor y amistad por causa de un miedo inculcado, porque de morir algún día lo haremos, aunque abrazos y besos evitemos.

El corazón no pide distancia sino cercanía, la amistad, me lo dice cada día, sino compartes a menudo esta se enfría. ¿Qué sociedad queremos? Una larga y aburrida, o más acorde con nuestros cuerpos disfrutando de la vida.

Una persona cercana me comentó: Hijo, la muerte está ahí cada día. La sueles ver, aunque no la reconozcas, y por más distancia que quieras poner con ella, cuando venga por ti te encontrará.

En esta plática que la distancia nos ha obligado, debemos tener prudencia y nuestros comportamientos claros. Si te sientes mal, para con los otros debes tener cuidado. Ellos para ti el mismo resultado. Pero, por favor, no olvidaros de mostrar vuestro amor y amistad, al tiempo que cuidaros.

El nuevo tiempo ya está aquí. Veremos que nos depara. Pero, que nadie espere soluciones gratis, ya que ahora y siempre todo hay que pagarlo. A veces con la vida.

Publicado la semana 183. 28/06/2021
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Relatos , En cualquier momento
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