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ALBATROS 2705

ENTRE LA REALIDAD Y LA LOCURA

“Un soldado poco a poco, queriendo pintar un loco, retrató la humanidad…”

En todas las sociedades hay múltiples ejemplos, que retratan como son los individuos que la representan. En la española, no lo ha sido nunca menos que en las otras.

A la hora de hacer chascarrillos, dibujamos a nuestros compatriotas de mil y una maneras. Les sacamos los diferentes defectos y virtudes, que como personas adornan nuestro ser. Pero hay una fotografía fija, que desde hace cuatrocientos años nos persigue.

¿A quién en algún momento de su vida, no le han dicho que era un “Quijote”?. Sí, ese loco que anduvo por nuestras tierras y que dejó una huella imborrable.

Pues bien, hoy me he permitido fijarme en varios personajes de nuestra sociedad, en busca de aquellos valores que adornaron a nuestro Alonso Quijano, para más señas “Don Quijote”.

No, no voy a poner el nombre de los que he analizado. Solo decir, que entre los rasgos comunes de todos ellos destacan, que gozan del idealismo de los caballeros andantes. A todo ello se puede sumar el hecho de ser lectores empedernidos, aunque ahora no lo fueran de las novelas de caballería. Luego, al igual que “el caballero de la triste figura”, enamoradizos de la Dulcinea de turno, tozudos, fantasiosos… Eso sí, amantes de la paz y la justicia.

Como estándar de las virtudes, que todos ellos reúnen, son valientes, generosos, corteses, atrevidos, pacientes…y en algunos casos, algo locos como su modelo.

Pero, en todos ellos como poseedores de las virtudes quijotescas, resaltan el valor y la lucha continuada por la defensa de las causas que creen justas. Lo que les convierte, en los Quijotes del presente.

Si Alonso Quijano, en su locura estaba lleno de utopías, la sociedad de hoy no ha variado mucho con respecto a la de su época. Mezquinos, egoístas, materialistas… donde la máxima creación de sueños es contentarse con estar bien. Los valores éticos se mantienen en mismo nivel que antaño, salvo las excepciones reseñadas de nuestros Quijotes.

Nuestra sociedad actual ha llegado a un punto crítico, donde las soluciones pasan por enterrar muchas de las pretensiones de las que hemos gozado. Ahí es donde resaltan estas personas, que sin estar locas, ayudan a los desfavorecidos y luchan por un mundo más justo y solidario.

Son los hidalgos y valientes caballeros, que intentan superar los problemas actuales, como son la injusticia y el terrorismo.

Pero, Don Quijote tiene enfrente a Sancho Panza. Este estará a su servicio como escudero, ayudante y compañero de fatigas en el viaje que emprende.

Sancho es un personaje nacido del pueblo. Amante de la comida y del buen vivir, vamos que lo podríamos definir como un vago. No es sabio, pero reúne en él todo el saber popular recogido en refranes e historias, que se han ido transmitiendo oralmente a través de los tiempos. Tiene una visión del mundo muy real y cruda. Pero, se resigna casi siempre y no se le ocurría intentar cambiar el mundo.

Todo ello nos conduce a hacer una consideración. El mundo actual, aparte de ser cada día más extraño, cambia más rápido que en tiempos anteriores.

Lo que nos lleva a preguntarnos, si este cambio es a mejor. Siempre podremos ser Sancho Panza, asumiendo lo que el mundo nos ofrece o bien reinventarlo a nuestra manera, como hiciera don Quijote.

Estos dos personajes, constituyen por sí mismos una síntesis práctica del ser humano.

Sancho, con el apego a los valores materiales, mientras que don Quijote se entrega en cuerpo y alma, a la defensa de un ideal libremente escogido.

Más no por eso son dos personas contrarias, sino complementarias. Materialista e idealista a la vez, según las circunstancias.

 

 

 

Publicado la semana 18. 30/04/2018
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