36
ALBATROS 2705

DIONISIO Y LOS PIRATAS

El joven Dionisio, al verse en medio de la mar embravecida, se esforzó tanto como pudo para mantener a flote su cuerpo. De pronto, junto con el agua que le rodeaba, notó como algo golpeaba su cuerpo. Al girarse pudo comprobar, que se trataba de un trozo de uno de los botes salvavidas.

Agarrado a este, dejó que la fuerza del agua le condujera hacia la costa, donde llegaría extenuado por el esfuerzo. Tumbado sobre la fina arena, permaneció largo rato hasta recuperarse.

Cuando al fin lo hizo, le pareció que el lugar era una isla. Hasta la orilla de la playa habían llegado restos del naufragio, así que recogió aquello que pensó podía serle útil y lo llevó hasta unos palmerales.

Le era urgente construir algo que evitara, que en el supuesto caso de que existiesen animales, estos pudiesen llegar hasta él. Sin embargo, el peligro estaba en el mar.

A la mañana siguiente, se encontraba intentando obtener algo de pescado para el desayuno, cuando divisó en el horizonte una embarcación. Antes de hacer señal alguna, tomó su catalejo y observó la nave.

Un frío terrible le recorrió la espina dorsal. ¡Eran piratas!

Sobrecogido por el miedo intentó correr, pero las piernas no le seguían. La embarcación avanzaba con premura en dirección a la playa. Dionisio estaba paralizado por el miedo. Cuando al fin se pudo mover, tomó el camino hacia lo alto del acantilado, donde intentaría refugiarse.

De la nave pirata, descendieron dos pequeñas embarcaciones con gran cantidad de hombres. Cuando estos llegaron a tierra, lo hicieron entre risas y bromas, mientras que Dionisio, temblaba con solo pensar en que pudieran descubrirlo.

Enseguida los piratas, se pusieron a buscar entre los restos del naufragio, por si había alguna cosa de interés. Las horas fueron pasando y los corsarios no se movían del lugar.

A Dionisio le fue ganando el sueño y pronto estuvo en los brazos de Morfeo. Sin embargo, a su pesar, el sonido de las canciones de aquellos hombres entre trago y trago, no le permitían relajarse.

Hacia el amanecer, el ruido del chasquido de una rama cerca del refugio, le despertó. Se levantó para comprobar que había sido y al hacerlo, se encontró de frente con un pirata.

Fue mala suerte, pues al pretender huir de este, cayó de la cama donde realmente estaba soñando aquella historia.

 

Publicado la semana 140. 31/08/2020
Etiquetas
Relatos , En cualquier momento
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
III
Semana
36
Ranking
0 43 0