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ALBATROS 2705

CORONAVIRUS19

Que estamos viviendo momentos duros y dolorosos, es innegable y no hay nadie que lo pueda negar.

Es una realidad palpable. Calles silenciosas, caras que observan a los otros con miedo. El tiempo además no acompaña y hace más triste el devenir de los días de confinamiento.

¿Culpa? Un virus demoledor que nadie ha sido capaz de detectar y para el que como ha quedado demostrado, ninguna sociedad estaba preparada.

Ahora, según he creído entender, los gobiernos dedicaran más medios económicos para reforzar la sanidad de sus países.

Sin embargo, aparte de llegar tarde para los que han perdido la vida, no debemos olvidar de qué, los seres humanos no somos infinitos. Quiero decir, que lo que se ha de corregir es el no someter al ser humano a una medicación constante, con el objetivo de alargar su vida como si fuese una competición.  

Calidad de vida, sí. Residencias medicalizadas no almacén de ancianos. Ya hemos visto cual ha sido la evolución de este virus en estos centros.

Estoy infinitamente mentalizado en este tema por vivirlo día a día. Las personas a las que cuidamos son seres que forman parte de nuestras vidas, que las queremos, que su ausencia nos va a provocar infinitas lágrimas. ¿Pero es lícito verlas sufrir? ¿Por qué no aplicar tratamientos más acordes con su sufrimiento?

Puede parecer que los familiares somos insensibles, pero creo que ahí está la diferencia. No deseamos que sufran a riesgo de no tenerlos y disfrutar de su presencia.

Por todo ello, consuelo para todos aquellos que los han perdido. Los que llevados por la Fe elevarán una oración por su alma y para todos en general, el deseo de un descanso eterno en paz. Forman ya parte de los recuerdos de familiares, amigos y compañeros, que los tuvieron en vida.

Publicado la semana 137. 10/08/2020
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Relatos , En cualquier momento
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