Semana
45
ALAS DE TRAPO

UNA PUERTA EN LA OSCURIDAD

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Relato
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Intento recordar el momento en el que llegue a este lugar, suele ocurrirme que me pierdo en la ranura que se abre justo cuando comienzo a atravesar un sueño.

Siento una humedad que atraviesa hasta mis huesos, un olor mezcla de verdura hervida junto con podredumbre. Y allí estoy yo intentando vislumbrar un pequeño rayo de luz en aquel lugar lúgubre, mientras mis ojos se van acostumbrando a la oscuridad. 

Por la estrecha calle se van entrecruzando pequeños callejones. A mi derecha una puerta de madera oscura y de fuerte consistencia, se muestra ante mi entreabierta, el marco que la envuelve también es de madera recia. Me paro ante ella y vislumbro un pequeño claro de luz,  dudo si entrar o no, mi decisión se acelera cuando logro ver a un grupo de ratas famélicas que corren acercándose a mí.

TRAS LA PUERTA

Mi entrada rápida parece no haber roto la cotidianidad de la estancia, esta se mantiene en semi penumbra iluminada por la pequeña llama de un quinqué que da pequeños toques de luz a otras puertas de alrededor.

   - Ya poca cosa puedo hacer – la frase sale a través de una máscara en forma de pico. El personaje que la porta no deja de aterrorizarme, va vestido con una túnica de tela gruesa encerada y cubre su cara con dicha mascara.

Susurros, lamentos y llantos, tras la puerta de alguna de las habitaciones se escuchan rezos.

   - Doctor – es una voz entrecortada – venga aquí, es Annie, mi pequeña.

Como parece que paso desapercibida, me acerco al tétrico personaje y lo sigo hasta una pequeña cuadricula que hace de dormitorio. Lo siento aspirar fuerte y en ese instante compruebo que el único lugar donde el olor es aguantable es a su alrededor. El doctor de la máscara de pico exhala fragancias de hierbas y especies.

Un pequeño colchón en el suelo acoge a varios pequeños, la mayoría muestran sus ganglios supurantes e inflamados, en el centro la más pequeña esta agonizando.

 

-       Mi muñeca – escucho, como en un suspiro – quiero mi muñeca…….

 

Solicita se acerca la mano de quien parece la madre, en la otra mano sostiene un montoncito de paja envuelto en un vasto trozo de lana. El rostro de la niña se ilumina y muere en un suspiro antes de poder coger su preciado juguete.

 

Mi corazón se encoje escuchando los gritos de impotencia de la madre.

 

-       -Porque Dios mío, porque te la llevas, si es lo único bello que tengo en mi vida…..

 

Justo en ese momento entran diez o doce hombres en la estancia.

 

-       -No hemos podido hacer nada – oigo decir – han tapiado todo el close[1], dicen que no quieren que la peste se extienda por la ciudad…….

 

-       -Pero aquí encerrados, vamos a morir todos como ratas……

 

Gritos de dolor, llantos de impotencia, rezos a un Dios que frecuentemente parece olvidarse de los más pobres.

 

 

 

 

 

-       Mi muñeca, quiero mi muñeca……-

 

Un grito en la oscuridad, una voz que se repetirá durante siglos en la penumbra de Mary King´s Close, el laberinto de las calles tapiadas que resuman el hedor de la muerte bajo la Royal Mile.

 

 

 

 

 

 

 

[1] Serie de callejuelas situadas en lo más profundo del centro de Edimburgo, el lugar donde vivian los más pobres, a mayor pobreza se vivía a una mayor profundidad tierra abajo.

Publicado la semana 45. 07/11/2018
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