Semana
44
ALAS DE TRAPO

EL NIÑO PERDIDO

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No ficción
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EL NIÑO PERDIDO

Siempre que se acercaba la fecha del cumpleaños de Ronnie entraba en un estado de desazón, habían pasado ya tres años pero Bernard se sentía mucho más perdido que el primer día del inicio de toda aquella pesadilla. Si al menos tuviera la misma capacidad de Julie para enfrentarse a las adversidades de la vida, pero no, él no podía olvidar ni rehacer su vida como había hecho ella. Cada segundo de su vida estaba dedicado a una búsqueda que todos a su alrededor creían inútil, pero su tenacidad buscando respuestas era inagotable, no cejaría en su empeño, no podía olvidar pero tampoco quería.

Era el último día de sus vacaciones en un camping de Sant Pere Pescador, tenían ya las maletas hechas y estaban preparados para marchar, el viaje hacia Frankfurt era largo y no quería llegar con el tiempo justo ya que dos días después volvería a su trabajo como responsable de mantenimiento en una importante empresa internacional. Julie disponía de más tiempo para incorporarse en su puesto de maestra de primaria.

Fue salir los cuatro de bungaló cuando los amigos de los bungalós colindantes salieron todos con una sonrisa que invitaba a pensar que alguna cosa tramaban.

     - Sorpresa!- grito Anne – una de sus mayores amigas de verano – hemos preparado una comida en la playa, es una pequeña fiesta de despedida.

No sirvieron de mucho sus quejas ya que Julie parecía estar confabulada, así fue como a las doce estaban todos reunidos en la playa de Sant Pere Pescador ante varias paellas encargadas. Los niños corrían felices, Ronnie con solo seis años parecía sentirse como pez en el agua, Julie estaba en todo momento pendiente de la pequeña Marie quien aún no caminaba.

   -Ronnie, sal del agua – grito y lo vio salir tembloroso y mojado, en la última imagen que recuerda de él, su pequeño surgiendo del agua. Después la discusión de Julie con el niño que escucho a sus espaldas.  - No quiero merendar – eran continuas estas discusiones desde que nació la pequeña.

    -Coge la toalla del sol – escucho decir a Jullie-  y siéntate y merienda.

Julie explico una y mil veces que lo último que recordaba era a Ronnie enfadado  estirando la gran toalla amarilla en un punto apartado, después nada más, nadie más volvió a ver a su pequeño.

El tiempo lo cura todo, pero no, nunca podrá olvidar los días posteriores, la búsqueda de la policía, la reconstrucción de todo lo que paso aquella tarde una y mil veces, el llegar a ser considerados posibles culpables de la desaparición. Dos meses después su regreso a casa y su reincorporación a la normalidad si es que esto era posible.

Alguien le dijo, que una de las mayores pruebas por las que pasa una pareja es la pérdida de un hijo, si está perdida se supera los lazos se hacen más fuertes, la relación se torna indestructible, en su caso no fue así, él no podía olvidar, su hijo no había muerto, se había perdido en una playa de la costa Brava.

Julie era más fuerte, un año después de su ruptura se casó de nuevo y ahora estaba embarazada, el único nexo de unión era la pequeña Marie quien venía a su casa cada quince días e intentaba llenar el vacío del hermano ausente.

La llamada telefónica lo dejo desconcertado, era el caporal de los mozos de escuadra de la demarcación de Girona.

 -    Tiene que venir, es imprescindible que se presente aquí junto a su mujer…..no, no puedo adelantarle nada.

Subió en el primer avión rumbo a Girona, a Julie solo pudo dejarle un mensaje en el contestador. Cuando se encontró de nuevo en aquella playa aparecieron todos sus fantasmas pero se quedó esperando a que todo el dispositivo acabara con su trabajo. Entonces le mostraron una toalla amarilla cuyo color de sol ya se había desteñido, después le mostraron un pequeño bañador azul, todo lo que quedaba de Ronnie estaba allí, bajo la arena de aquella playa.

Le explicaron  que unos niños jugando cerca de la desembocadura del rió Fluvia habían encontrado un pequeño cráneo y que un inspector, recordó que en playas de marismas a veces se producía un socavón que era cubierto inmediatamente por la arena de la playa. Así fue como llegaron a Ronnie o a lo que quedaba de él, había sido engullido por la arena en segundos según corroboraron arqueólogos, seguro que murió casi sin darse cuenta, le explicaron los forenses.

Ahora Ronnie ya no está perdido, en su próximo cumpleaños podrá ir junto con Marie al cementerio y llevarle un pequeño regalo, el aun continua perdido pero siente que cada día lo está un poco menos, puede que sea cierto eso de que el tiempo lo cura todo.

 

Por desgracia mi relato esta basado en un hecho real que en su día nos explicó en clase Narcis Bardelet nuestro profesor de Anatomía Forense, poco después, dicho profesor publico el libro "Confesiones de un forense" donde entre otras explica el caso del niño perdido en una playa de Sant Pere Pescador cercana a la desembocadura del río Fluvia.

 

Publicado la semana 44. 02/11/2018
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